Mexicanizados

11 03 2015

el Papa Francisco, en un mensaje privado que le envió por correo electrónico a Gustavo Vera,  le decía: “Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. Con esto daba entender que ojalá Argentina no cayera en las atrocidades que el narcotráfico ha causado en México, sembrando terror, violencia e inseguridad por todas  partes

La discusión se centró a partir de ahí en un incidente que causo revuelo internacional. Decia en estos días a la agencia Zenith un Obispo Mejicano: “Sin embargo, el término usado por el Papa no debe extrañarnos. Hace años, hablábamos del peligro de que México se “colombianizara”, en el sentido de que nuestro país fuera invadido por el cáncer del narcotráfico, que azolaba a Colombia, dejando muerte, guerra, violencia e inseguridad en aquel querido país.

Hoy, por nuestra cercanía con Estados Unidos, el país donde más droga se consume, donde se trafica más con los enervantes, México se ha convertido en un paso arrollador de droga hacia ese país. Ese negocio tan macabro ha causado estragos en varios Estados de nuestra patria. En los territorios donde los “capos” dominan, imponen su ley, cobran impuestos como cuotas para poder vivir y trabajar, torturan, secuestran, violan, asesinan, decapitan a sus enemigos, los desintegran con sustancias químicas, los entierran en fosas clandestinas, corrompen a políticos y gobernantes, bajo amenaza de muerte para ellos y sus familias. En verdad, siembran terror.

México está contaminado, corroído y horrorizado por el narcotráfico. Su terrorífico poder nos ha invadido y se ha cimentado entre nosotros. Los obispos lo hemos denunciado varias veces; es explicable, entonces, que el Papa Francisco desee de todo corazón que su país no se “mexicanice”.

El 12 de noviembre de 2014, los obispos mexicanos expresamos: “¡Basta ya! No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desparecidos.  Ya “en el año 2010, en una exhortación pastoral, advertíamos sobre el efecto destructor de la violencia, que daña las relaciones humanas, genera desconfianza, lastima a las personas, las envenena con el resentimiento, el miedo, la angustia y el deseo de venganza; afecta la economía, la calidad de nuestra democracia y altera la paz.

Con tristeza reconocemos que la situación del país ha empeorado, desatando una verdadera crisis nacional. Muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades. Queda al descubierto una situación dolorosa que nos preocupa y que tiene que ser atendida por todos los mexicanos, cada uno desde su propio lugar y en su propia comunidad”.

Esto es lo que pasa en Mexico, y ningún periodista ni político levanto el tema, es mas lo consideraron irrelevante. 400 muertos en Rosario victimas del asesinato son irrelevantes. Estamos tan perdidos que en vez de preocuparnos por un tema grave por el que los Obispos argentinos vienen advirtiendo casi en soledad, discutimos sobre términos e indiscreciones como si la advertencia del Papa fuera menor. Argentinos despertemos de una vez a los verdaderos problemas que nos acosan y de los cuales no quieren hablar ni los políticos ni los medios ¿Por qué será?





El caso Charlie Hebdo y una puja de valores

12 02 2015

A partir del uso de la sátira de la revista Charlie Hebdo y la irracional violencia que padeció la redacción, pasado el primer estupor, se reflexiona ahora sobre los límites de la libertad de expresión.
Expresarse con libertad es un valor en occidente, durante siglos la Iglesia reprimió la libertad de expresión, la inqusición es un fiel reflejo de este extremismo.
Hace poco el Papa Francisco invitaba a los Cardenales a expresarse libremente en el Sínodo para la familia, “sin que los persiga la Congragación para la Doctrina de la Fe” . En las Instituciones no siempre son valorados los libres pensadores, de hecho más de una vez me han llamado la atención por decir lo que pienso. Sin embargo, aunque valoro esta libertad y creo que es un bien a las Instituciones decir las cosas como son, tengo claro que hay un límite. Ese límite es la sensibilidad de los otros.
Todos usamos el humor para decir verdades que de otra manera serían más dolorosas y ofensivas. Hace años, leyendo a Shakespeare, me llamaba la atención como la misma historia podía servirle para escribir una tragedia o una comedia.
En una reunión si a alguien se le rompe la silla y se cae al suelo puede hacer reír, a parte de los comensales. El humor es un signo de inteligencia propio de personas que no se toman a sí mismos tan en serio.
Los dogmas religiosos y la profesión de la religión a veces carecen de sentido del humor. Los textos están plagados de amenazas, castigos inminentes y prohibiciones. Solo cuando uno supera esta etapa del temor al castigo es cuando descubre el verdadero valor y el aporte de la Religión, la que te da alegría interior y te hace mejor persona. No se puede matar en nombre de Dios, tampoco reírse del otro si al otro le molesta en nombre de “la libertad de prensa”.
Los que trabajamos en medios, por otro lado, sabemos que hay periodistas que se juegan por la verdad, pero los medios están plagados de intereses y también los periodistas.
El limite es la ética, no solo la ley, porque la ley también está dictada por hombres y no es igual en los países Islámicos que en Occidente, ¿o acaso tenían libertad de expresión en las Colonias Francesas los pueblos reducidos en algunos casos hasta la esclavitud? Se ve que para las Colonias no había tanta igualdad, libertad y fraternidad.
Francia se rasga las vestiduras pero pasó por la guillotina a los que pensaban diferente a la Revolución. Habría que entender que los Occidentales y los Musulmanes tenemos diferentes visiones del mundo. Solo el diálogo Interreligioso con los hombres y mujeres de uno y otro lado podrá frenar el espiral de la violencia.





Un regalo de Navidad del Papa Francisco

17 12 2014

El Papa cumple años el 17 de Diciembre, imposible olvidarme de la fecha porque era también el cumpleaños de mi padre. Siempre hemos intercambiado saludos para su cumple y el mío. Este año pensé que con tantas cosas se iba a olvidar pero no fue así. Para no molestarlo antes de su cumple decidí mandarle un mail con mis saludos y también un pedido, copio textual lo que le escribí:” como se que te preocupas por las cosas grandes pero también de las pequeñas quería pedirte un regalo de navidad y es que le escribas un saludo para Diego Ferreira, un veterinario de Tandíl, casado y con dos hijos que padece Esclerósis múltiple, hombre de fe que lleva su enfermedad con entereza, está imposibilitado de moverse, de hecho solo mueve sus ojos. Desde que esto pasó hace 5 años sus amigo le trajeron un sistema de computadora que le permite escribir en dicha máquina lo que piensa. Manda por mail el evangelio a sus amigos y dice que quiere mandar un mensaje de esperanza y desdramatizar la enfermedad”.

A los pocos días el Papa me devolvió el saludo y me dijo que le iba a escribir. A todo esto yo no conozco a Diego, fueron sus amigos los que tuvieron la idea y uno de ellos, Gonzalo Lobo me hizo llegar el pedido. Diego no sabía de esta movida por eso su sorpresa fue grande cuando recibió el siguiente mail:

De mi mayor aprecio en Cristo:

El P. Marcò me hablò de Usted. Le hago llegar un cordial saludo con mi deseo de una santa Navidad. Admiro su Fortaleza y rezo para que el Señor lo acompañe. Usted, por favor, no se olvide de rezar por mí. Que Jesùs lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide.
Fraternalmente,

Francisco

A continuación les copio lo que expresó Diego después de recibir el mail del Papa:

“Queridas amigas y amigos: no saben la emoción que sentimos en estos momentos por dos hechos que sucedieron al mediodía!

Tal vez ustedes estén en conocimiento de la movida que organizó Gonza para hacerle llegar la nota que me hicieron en el diario local, nada menos que al Papa Francisco!

Yo me acabo de enterar a raíz de la enorme sorpresa de recibir un saludo y bendición del mismísimo Papa Francisco, que demuestran una vez más su tremenda grandeza.

Muchísimas gracias , es la sorpresa más conmovedora que recibí en mi vida. Seguramente ustedes y sus familias sentirán la misma emoción que experimentamos nosotros ! ! !

Los dejo con una pregunta que expresa lo que siento desde hace mucho tiempo: ¿no valen más estas vivencias que poder caminar, hablar, comer o respirar bien? No son estas experiencias las verdaderamente importantes de la vida? Yo estoy convencido que sí y por eso le agradezco a Dios por la vida, los amigos, la familia y todo lo que nos da.

Abrazo enorme y por siempre GRACIAS!!!  Con todo afecto, Diego y flia”.

Yo quiero decirte gracias Diego, los gestos del Papa son maravillosos, pero tus últimas palabras viniendo de alguien que está en silla de ruedas y no puede moverse, que se alimenta con una gastrostomía desde 2008 y que tiene la capacidad respiratoria disminuida, me parecieron salidas de un corazón colmado de amor, de ganas de vivir y me ayudaron –como bien decís- a valorar las cosas realmente importantes de la vida. Gracias Francisco por este regalo de Navidad, que le hiciste a Diego y por su testimonio a todos nosotros. Si querés que Diego te mande el Evangelio del día escribile a: die.ferreyra@hotmail.com
Pbro. Guillermo Marcó





Qué es morir con dignidad

20 11 2014

Sin duda la muer te de Brittany, nos conmovió. Cuando una persona se suicida lo atribuimos a una alteración de su estado. Aquí estábamos ante una mujer joven, en la plenitud del uso de sus facultades, recién casada, amante de la vida, de los viajes, y que decidió hacer de su final una campaña a favor de la posibilidad de quitarse la vida. Estuvo asesorada y acompañada por la asociación “Compassion & Choices” (compasión y elección) que lucha por el derecho a la eutanasia. De hecho, eligió el día, lo anunció públicamente y se despidió con un mensaje en las redes sociales: “Hoy es el día que elegí para morir con dignidad”.
No quisiera entrar en la discusión estéril sobre aspectos personales: sólo Dios juzga las intenciones del corazón y le dejamos a El el juicio sobre la conciencia de Brittany y sus circunstancias. Sí quisiera opinar sobre el hecho objetivo y qué es para mí “morir con dignidad”.

Si una persona es atea es decir, niega que Dios exista-y, por lo tanto, está convencido que sólo somos un conjunto de células fruto del azar, tiene lógica que frente a la perspectiva del sufrimiento decida terminar cuanto antes con un proceso agónico y degenerativo. Si por el contrario uno es creyente, sabemos que no somos dueños de la vida y, por lo tanto, no elegimos venir, ni tampoco el día en que nos toque partir. En este itinerario el dolor forma parte de la vida y nos anuncia que no estamos ante lo definitivo. Las enfermedades y el consiguiente deterioro ayudan a hacer un duelo a la persona que las padece y también a los familiares que la cuida.

“Morir con dignidad” es para mí no sentirme dueño de la vida, sino aceptar con paciencia que habitamos en una casa transitoria y que –como decía San Juan de la Cruz-, si queremos alcanzar la resurrección, debemos pasar por la cruz. San Pablo en la carta a los Corintios capítulo 15, nos enseña qué nos espera al final de este proceso:
“Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo? Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. Y Dios da a cada semilla la forma que él quiere, a cada clase de semilla, el cuerpo que le corresponde. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual”.

Creo en la providencia divina, que no me dejará solo en el momento de la prueba y que utilizará lo que me toque para enseñarme más de lo que he aprendido sobre la vida. Sé que escribo desde la fe. No pretendo que todos acepten este mensaje, pero quisiera alentar al que le toque sufrir para que tenga valor frente a la prueba, sabiendo que Dios no le hará faltar su fuerza y su compañía.
Hoy la medicina nos da múltiples oportunidades para atenuar el dolor; contamos con los llamados cuidados paliativos. Y, sobre todo, existe el amor con que una familia debe acompañar a un enfermo. Es parte de la vida transitar hacia lo definitivo sin tomarnos el atajo. Esto si es “morir con dignidad”.

Pbro. Guillermo Marcó
Publicado en la edición impresa de Valores Religiosos





Sobre el noviazgo y la familia

8 10 2014

Los tiempos han cambiado, no cabe duda de eso, muchas situaciones nuevas, algunas han influido -según estudios científicos- en la conformación del cerebro de las nuevas generaciones. Tal es el caso de la llamada “generación Y” la que está llegando a la edad de casarse y que tienen la característica de ser nativos digitales. Nacieron con Internet y todos los estímulos propios de todos los dispositivos que encontramos en el mercado. Es una generación que no está acostumbrada a postergar su satisfacción. Para nosotros era una ambición la estabilidad laboral, se buscaba entrar a un buen lugar para hacer carrera, los jóvenes están trabajando y si les sale un viaje, renuncian sin preocupación. Todo parece ser efímero, se evalúa el momento y las relaciones de pareja sin compromiso.

En este contexto es fundamental la formación cristiana de los jóvenes, el posibilitarles un encuentro personal y profundo con Dios. Cuando un joven descubre a este “Otro” que lo quiere y que establece una relación duradera con uno, es capaz de repensar otras relaciones, su trabajo y compromiso pastoral y comprometerse de a poco en el largo plazo.

Me gusta mucho decir que el planteo del matrimonio monogámico que es una novedad del Evangelio, es una invitación de Jesús a vivir el amor de una pareja “sobrenaturalmente”: Si solo fuera por lo “natural” es posible que las relaciones de pareja después de algún tiempo terminen en el fracaso, la ruptura y el divorcio. Es Jesús quien invita a un compromiso con el otro: “en la prosperidad y en la adversidad; en la salud y en la enfermedad; amándote y respetándote durante toda la vida”.

Nuestros sentimientos son solo una parte de la realidad. Si nos guiamos por lo que sentimos el mundo sería caótico. Un ejemplo de esto es “relatos salvajes” allí la inmoderación del sentimiento de la ira y la venganza, provoca atrocidades terribles.
El matrimonio no es solo un “sentimiento” es un “consentimiento”, significa que no solo tengo el dato de lo que siento por el otro, sino que empeño mi voluntad y mi inteligencia en la capacidad de prometer, de decirle y asegurarle al otro que lo voy a amar siempre: “hasta que la muerte nos separe”.

Tenemos que formar a las personas en el compromiso, para poder sostener proyectos a futuro y enseñarles a descubrir que también hay un gozo del alma en postergar la satisfacción inmediata por objetivos de largo plazo. Educar en el diálogo como herramienta componedora, que enseña a exponer las propias necesidades y puntos de vista, sin discutir y pelearse, a ponerse en el lugar del otro. Necesitamos sustento “humano” donde la gracia de Dios haga su obra y ayude y eleve a la pareja, para que de dos sean una sola carne, un verdadero equipo.
El matrimonio cristiano es un sacramento que se dan los contrayentes, el sacerdote es un testigo de las promesas que ellos se dan mutuamente. En el inicio del consentimiento se dice: “Yo… te recibo a Ti…” si uno es esencialmente egoísta está impedido para recibir, recibir es hacer lugar para que el “otro” se sienta cómodo. No podré recibir si solo hay en mi vida lugar para mí.

Aprender a vivir en comunión- no solo eucarística- si no con los hijos que vendrán, hay que educar en la generosidad, porque cuando se da no se pierde, se gana. Por eso el matrimonio como proyecto de vida es escuela para el verdadero amor.





El trabajo y el estudio

10 07 2014

El Papa Francisco está muy atento a los problemas del mundo, entre los muchos que nos aquejan, está sin duda el del desempleo. En América Latina se ve agravado por la falta de una cultura del trabajo, el trabajo informal, que afectan a tantas personas y sobre todo a los jóvenes que no estudian ni trabajan.

En estos términos se expresó el máximo representante de la Iglesia católica, delante de cientos de alumnos y profesionales del sector de la industria, en un acto celebrado en la Universidad la Región de Molise, en la provincia de Campobasso (centro):

“La ausencia de empleo implica la pérdida de la dignidad humana. El problema de no trabajar no es el de no ganar dinero para comer, porque podemos acercarnos a organizaciones como Cáritas y nos dan alimentos. El problema es no poder llevar el pan a casa, es perder la dignidad”, afirmó el Papa.Y prosiguió: “Tantos puestos de trabajo podrían ser recuperados a través de una estrategia concordada con las autoridades nacionales, un ”pacto para el trabajo” que sepa aprovechar las oportunidades ofrecidas por las normativas nacionales y europeas”.

Es tiempo de repensar la economía. Cuando las leyes son excesivamente proteccionistas de los trabajadores, los Empresarios tienden a crear solo los empleos imprescindibles, ya que por cada nuevo trabajador la carga social casi duplica el sueldo en mano.

Por el contrario donde la leyes laborales son más flexibles, se tiende a emplear más gente en tiempo de bonanza pero se prescinde más de los trabajadores en épocas difíciles.

El problema no es solo tener trabajo, también como nos sentimos en el trabajo que tenemos. Los seres humanos pasamos en los trabajos la mayor carga horaria de nuestro día, descontando las horas que dormimos, el tiempo libre es el minoritario. Por tanto hacer una tarea que a uno no le gusta termina produciendo una gran frustración en las personas. También es importante concientizarnos a pesar de las diferencias, a los ojos de Dios no hay tareas más importantes que otras, como decía Santa Teresita: “levantar un alfiler del suelo y hacerlo por amor a Dios adquiere un valor infinito”

Es importante tomar conciencia de que son los más jóvenes a quienes debemos ayudar a discernir cual es el camino a elegir, para desarrollarse profesionalmente.  ¿Qué asegura hoy un buen trabajo?

Jorge Bergoglio expresó la importancia que la formación universitaria tiene para los jóvenes, ya que les ayuda a prepararse para responder, dijo, a las exigencias del mercado laboral en la actual situación de crisis económica:”Una buena formación no ofrece fáciles soluciones, pero ayuda a disponer de una búsqueda más abierta y creativa para explotar mejor los recursos del territorio”, señaló.

Valga recordarlo para nuestros jóvenes que se están formando en tantas universidades que tiene el País. Vale apostar a la educación, sirve formarse en un mundo competitivo. Es tarea de los adultos ayudar, sostener y entusiasmar a los jóvenes en su período de estudio para que desarrollen adecuadamente sus talentos y puedan así acceder a un futuro mejor, a un trabajo que los haga más plenos y les permita sostener el día de mañana sus familias.

Finalmente, el pontífice argentino hizo un llamamiento a compaginar el tiempo dedicado al trabajo con el que deben compartir las familias y aseguró que el domingo es un día para no trabajar.

Pbro. Guillermo Marcó





Felices los que trabajan por la paz

14 05 2014

La 107 Asamblea Plenaria del Episcopado acaba de señalarnos un camino a transitar. Nuestros Obispos nos señalan cuales son los síntomas a los que nos hemos acostumbrado:   

Son numerosas las formas de violencia que la sociedad padece a diario. Muchos viven con miedo al entrar o salir de casa, o temen dejarla sola, o están intranquilos esperando el regreso de los hijos de estudiar o trabajar. Los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino también en agresividad. Una violencia cada vez más feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida propia y ajena”.

Hasta hace poco tiempo,  esto era solo un tema que se vivía en las ciudades, el interior del país y sobre todo el campo,  estaban exentos de estos problemas. Hoy esto se ha generalizado y lo constatan los obispos venidos de todo el País.

Nuestro pueblo en general es paciente, pero esta paciencia está empezando a agotarse:“La reiteración de estas situaciones alimenta en la población el enojo y la indignación, que de ninguna manera justifican respuestas de venganza o de la mal llamada “justicia por mano propia”.

Señalan también el rol que juegan los medios en este drama: “que no siempre informan con objetividad y respeto a la privacidad y al dolor. Con frecuencia se promueve una dialéctica que alienta las divisiones y la agresividad”. También señalan que esto sucede porque hemos endurecido el corazón El Papa Francisco señala que “se ha desarrollado una globalización de la indiferencia…” (Evangelii Gaudium 54).

No hay que culpabilizar a los pobres que también padecen y a veces en mayor medida la inseguridad. La corrupción es otro de los temas señalados en el documento- sobre todo- el desvío de fondos públicos que causan la ineficiencia del sistema. Es interesante que los Obispos nos señalen el camino,  que tiene que ver con el apego a la ley, los argentinos sabemos de derechos pero somos flojos de deberes. “La obediencia a la ley es algo virtuoso y deseable, que ennoblece y dignifica a la persona. Esto vale también para los reclamos por nuestros derechos, que deben ser firmes pero pacíficos, sin amenazas ni restricciones injustas a los derechos de los demás”.

Muchas veces nos descorazonamos por ser testigos de la falta de justicia:

 “Frente al delito, deseamos ver jueces y fiscales que actúen con diligencia, que tengan los medios para cumplir su función, y que gocen de la independencia, la estabilidad y la tranquilidad necesarias. La lentitud de la Justicia deteriora la confianza de los ciudadanos en su eficacia”.

Sin embargo a pesar de este duro diagnóstico los Obispos nos exhortan a poner nuestra esperanza en Jesús,” Jesús nos enseñó que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45). No hay persona que esté fuera de su corazón. No hay una vida que valga más y otras menos: la del niño y el adulto, varón o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones”. 

Pbro. Guillermo Marcó