18 12 2013

Se acerca la fiesta de la Navidad, cada año que pasa, me crece el conflicto entre el exterior y mi interior. Me acuerdo de mis navidades de chico,  y del ambiente que se respiraba en la sociedad, más allá de que la gente fuese más o menos religiosa. Había un clima de preparación de fiesta, alegría y deseos de paz y fraternidad expresados en tarjetas y llamados, saludos y buenos deseos.

Ahora en cambio pareciera que Diciembre se ha vuelto un mes donde los malos tratos, el vandalismo, el miedo y el saqueo, sacan a pasear nuestros malos deseos en lugar de los buenos. Algunas imágenes televisivas me remitían a películas de indios y vaqueros, donde la gente se acuartelaba en el Rancho para disparar contra el malón que se acercaba. Los ciudadanos se desarman, porque en un estado de derecho, la que está armada es la policía. ¿Si el estado nos deja indefensos, ¿vale la anarquía del todos contra todos?

Cuando se acercaba el nacimiento de Jesús, María y José -padres primerizos- solo querían vivir esto en paz, sin embargo la decisión de hacer un censo de un gobernante lejano- el Cesar Augusto- los empuja al caos de los caminos inseguros, lejos de casa, a la ciudad de José: Belén. No había manera de anunciar su llegada, ni de pedir a alguien que les preparara un lugar. Solo viajaban con pocas cosas y con su esperanza puesta en Dios.

Al llegar las puertas se cerraron aunque el evangelio no lo diga, lo normal es que hayan acudido primero a la casa de los parientes, pero allí no había lugar…José termino pidiéndolo en la posada, un sitio para viajeros. La hora se acercaba y Dios guardaba silencio. Que difícil le habrá sido a San José entender la providencia divina: “¿Justo en esta noche tenemos que estar fuera de casa? ¡Si es tu hijo el que va a nacer, danos un lugar digno para que sea posible! Silencio de Dios en la noche fría de diciembre, hasta que aparece un lugar ¿Un pesebre de animales?¿ Será esto lo que quiere Dios?

Me pregunto ¿en qué momento nosotros hicimos lo que hicimos para deformar tanto esta fiesta? ¿Cuál fue la parte que no entendimos? Dios viene al mundo temblando de frio, casi a la intemperie, porque no hay palacio capaz de contenerlo. Nace sin puerta, sin nada. ¿Cómo transformamos este acontecimiento en la fiesta del consumo desenfrenado? En navidad tengo que tener de todo, comida y regalos materiales y si no lo tengo lo robo.

Es más incoherente que la señorita pechugona del calendario vestida de Papa Noel. Este consumismo se nos coló en el alma, el mensaje de la navidad es que se puede prescindir de todo en la vida, menos del amor. El mensaje de la argentina es: Dame lo que quiero, porque si no me lo das, te lo robo o te mato. Sería como celebrar el funeral de Mandela, a los tiros entre blancos y Negros, lo que queda es un mensaje, el hombre que lo trajo ya partió, les queda a los otros ser los herederos de concretarlo, si no ¡no sirvió! No sirve de Nada la foto del Papa Francisco, sirve practicar su mensaje.

En Concordia (ahora debería llamarse Discordia) en medio del caos y del miedo, un grupo de jóvenes se juntó a rezar frente a la Catedral, el Obispo casi le exigió a las autoridades y a la Policía que se sentaran a dialogar y llegar a un acuerdo. Al día siguiente de los saqueos, ese mismo grupo de jóvenes se fue ofreciendo a los comercios para ayudar a limpiar y a ordenar los destrozos para que la vida pudiese continuar. Ellos si entendieron el mensaje de la Navidad. Si todavía no lo entendiste.. ¡Estas a tiempo de hacerlo!

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