Impresiones de la JMJ

14 08 2013

El Papa, Francisco, le mandó a los jóvenes “salir afuera”, armar lío y no quedarse a balconear la vida.

Sin embargo es algo que los jóvenes saben hacer y de hecho hacen, sino se hubiesen quedado en su casa y no se hubiesen congregado en Rio. Mientras la mayoría de nosotros  vivimos la jornada por los medios de comunicación, con la presencia excluyente del Papa, los jóvenes vivieron otras muchas cosas, que no lo tuvieron por protagonista. Cuando les pregunté a algunos de los que fueron que fue lo que más les gustó o impactó, para mi sorpresa me hablaron de otras cosas distintas y no solo de Francisco. En primer lugar de la hospitalidad y la alegría de los Cariocas; si bien la organización de las jornadas fue caótica y la lluvia no ayudó, todo se vivió con alegría. Los colectiveros esperaban con paciencia que los que componían las larguísimas colas subieran; los que fueron recibidos en casas de familia, destacaban la generosidad y la disposición de las familias, que en muchos casos y sin conocerlos, hasta les dieron las llaves de sus casas. Los jóvenes fueron a estas jornadas a oír hablar de Dios y a ser Iglesia de Cristo en movimiento. Cada mañana tenía lugar en las cercanías de los lugares en donde estaban alojados, diversas catequesis, dadas por Obispos de distintas latitudes. Valoraron enormemente encontrarse y compartir la fe con jóvenes de los cinco continentes: “Es emocionante cantar las mismas canciones de iglesia,y escucharlas en diferentes idiomas”, tenes la misma fe y sin embargo diferente, color o idioma. Este tipo de encuentros son experiencias de la universalidad de la iglesia, y del trabajo silencioso de miles de dirigentes laicos, monjas o sacerdotes que evangelizan a los jóvenes.

La otra experiencia que se trajeron, fue la Vigilia, si bien tuvo shows, cantos, testimonios movilizadores, y la palabra del Papa, el momento que más destacaron fue la media hora de oración en silencio, frente al santísimo sacramento, que se hizo en la playa. Mientras las docenas de pantallas espaciadas por la playa reproducían la imagen de Jesús en la eucaristía, la multitud -de tres millones de personas-guardó un silencio reflexivo y de adoración. Los jóvenes saben viene que las exhortaciones de Francisco los ayudan, pero tienen claro que la fuerza para cambiar el mundo y salir afuera, vienen de Jesús.

Aquí en nuestro país en medio de la tragedia de Rosario, Jóvenes y adolescentes, de entre 17 y 22 años, apostados en carpas ubicadas en cercanías del edificio donde el martes se produjo una explosión por un escape de gas, asisten con sandwiches, comida caliente y bebidas, donada por los vecinos, a los rescatistas.

Los jóvenes de Cáritas Argentina, Boy Scouts y del Ejército de Salvación, que son de Rosario y de localidades cercanas, están ubicados en carpas sobre bulevard Oroño, entre Salta y Catamarca.

Los voluntarios trabajan entre cinco y seis horas diarias y ofrecen bebidas y alimentos donados por los vecinos, contó María Inés, de Cáritas Argentina, de 21 años, que es estudiante. Los jóvenes de la Pastoral Universitaria de Rosario, termo y mate en la mano, hacen contención para quién quiera acercarse y brindar así una palabra de aliento, o simplemente escuchar. Una buena manera de poner en práctica lo que aprendieron de Jesús en estas jornadas, El quiere ser auxiliado en el que sufre.

Pbro. Guillermo Marcó

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