Los pobres entraron al Vaticano

10 07 2013

Los pobres entraron en el Vaticano. El pasado lunes, Francisco invitó a cenar a unos 200 mendigos que fueron recibidos y atendidos en su nombre, por el Presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el Cardenal Giuseppe Bertello.

La cena fue organizada por el Círculo de San Pedro, y es parte de una de las tantas que la organización vaticana gestiona durante todo el año en el centro de acogida nocturno que dirigen en la ciudad de Roma “como signo concreto de la caridad del Papa”.

Después del saludo, el cardenal invitó a los comensales a orar, y según contaron, la respuesta “fue todo un éxito”. Los pobres de Roma llegaron a bordo de cuatro autobuses, y fueron asistidos por 122 socios de Círculo guiados por su presidente, el duque Leopoldo Torlonia.

Los mendigos que tomaron asiento, son algunos de los muchos a los que el Círculo de San Pedro ayuda a vivir dignamente cada día mediante la provisión de un plato de comida, una cama, un techo bajo el que dormir, y ropas para vestirse.

Además, la Banda del Cuerpo de Gendarmería tocó un largo repertorio y la música también formó parte de esta singular noche.

Al finalizar el encuentro, también el presidente Torlonia se dirigió a los comensales y les dio las gracias por “aceptar la invitación de parte del Papa Francisco”.

Aquí en la argentina, un amigo al enterarse de esta noticia me comentó que había quedado conmocionado, y entendía porque los discípulos lo habían dejado todo para seguir a Jesús y que él quería irse a Roma para seguir a Francisco. Mi respuesta no se hizo esperar: “mirá si el gesto te gusta, no hace falta que te vayas a Roma, acá en Buenos Aires, cada noche hay gente organizada desde distintas comunidades parroquiales, sale a llevar comida a los que están en la calle”. Nuestras noches de la caridad, se realizan sin estridencias, nacen como fruto de la oración y obedecen al evangelio de Mt. 25: “tuve hambre y me diste de comer”. No se trata solo de compartir el pan, es también una manera de salir al encuentro del otro.

A mí me surgió la inquietud en el 2001, estando en San Nicolás de Bari. Un grupo de chicos y chicas, comenzó a armar sándwiches en sus casas y los salían a repartir en auto. Yo veía con preocupación, no solo el número de gente que dormía en la calle sino como nos íbamos acostumbrando a eso. Asi se nos ocurrió convocar a una reunión y dividir las tareas, un grupo cocinaría comida caliente y el otro la saldría a repartir. No solo a llevarla, también a intentar estar un rato con ellos, compartiendo sus historias y sus vidas. En San Nicolás se continúa con la tarea. Desde la Pastoral Universitaria, los lunes a las 20 hrs, vienen casi 50 jóvenes vienen a misa primero y luego bajan a preparar mate cocido y sándwiches para repartir entre la gente de la calle. Sin duda que las cosas que hace Francisco son inspiradoras, pero nos toca a nosotros desde nuestros lugares hacernos cargo. Mucha gente inspirada por el ejemplo de Teresa de Calcuta quería viajar a la India y ella decía:” si querés ayudar, hacelo con el pobre de tu cuadra o el de tu familia”. Hoy muchos quieren viajar para ver a Francisco,  más que traerse una foto con El, deberíamos dejar que ese contacto nos inspire a seguir más a Jesús en el lugar donde vivimos y aliviar así la situación de tantos hermanos que sufren.

Pbro. Guillermo Marcó

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