Primera Beatificación Bonarense: Hermana Crescencia

18 02 2013

La santidad parece lejana, la mayoría de los santos que conocemos son extranjeros y vivieron hace mucho tiempo.

Ahora tenemos una futura santa muy cercana, nació en San Martín, pegado a la capital, el 17 de agosto de 1897 la llamaron María Angélica, quinta hija de inmigrantes españoles. La enfermedad de Ema, madre de María Angélica, hizo que la familia se trasladara en 1905 a Pergamino en busca de un mejor clima que posibilite su recuperación. Durante este episodio Angélica como sus hermanos aprendieron rezos y oraciones que practicaban frecuentemente pidiendo por la pronta recuperación de su madre.

En 1907, junto con una de sus hermanas, María Angélica ingresó como interna al “Hogar de Jesús”, una institución educativa de Pergamino que estaba a cargo de las Hermanas del Huerto. Allí se acentúa su búsqueda de Dios y recibe el llamado a hacerse religiosa de esa congregación.

Se trasladaba para cumplir con su vocación a la ciudad de Buenos Aires, a la Casa de las Hermanas del Huerto, en el barrio de Villa Devoto. Era el 31 de diciembre de 1915. En 1916 hace sus primeros votos y elige el nombre de María Cresencia.

En 1924, se despidió de la ciudad de Buenos Aires para encaminarse a una nueva misión. El traslado la llevaría al Hospital Marítimo, en la ciudad de Mar del Plata. Será a partir de esta tarea que su compromiso, su sentido del deber y del amor al prójimo la colocarían en otro lugar.

Esta era una institución en la cual se trataba a cientos de niños afectados de tuberculosis ósea. Era la encargada de atender a las niñas cuidándolas desde todo lugar; Además les enseñaba a rezar, les daba clases de catequesis y las preparaba para recibir su primera comunión. Las niñas internadas, según registros de la época, amaban a la Hermana Crescencia. Fue durante estos tres años que pasó allí, cuando se dio cuenta de la gran ayuda que podía ser para el otro, vivió, se comprometió y sufrió con la enfermedad de cada niño que cuidaba. Se involucró tanto que, mientras permanecía en este hospital, contrajo tuberculosis. La trasladaron a Chile, para que cuidara de su salud, pero ella se dedicó a cuidar de otros. Testimonios de la época destacan la dulzura, el respeto, la sonrisa y la humildad con la que esta Hermana atendía los requerimientos de cada uno de los pacientes de Vallenar.

La cantidad de tareas realizadas y el poco reposo provocaron que en 1930 contrajera bronconeumonía, agravando así su estado de salud.  Murió allí a los 34 años en 1932. Ese mismo día,  se esparció un intenso aroma a violetas que perfumaba todos los ambientes.

Por sus virtudes y su vida de unión con Dios, en 1983 se trasladaron sus restos a Pergamino, se abrió el proceso oficial de beatificación en 1986. Cuando abrieron su féretro su cuerpo estaba incorrupto. Un milagro realizado a Sara Pane, de 23 años que estaba primera en la lista de urgencias para un trasplante de hígado, por una hepatitis fulminante y que curó sin explicación médica después de rezarle a la Hermana Crescencia, fue acreditado como “milagrosa” en 2010 por la junta médica del Vaticano.

Enviado por el Papa Benedicto XVI, el Cardenal Ángelo Amato, presidirá la ceremonia de Beatificación en Pergamino el próximo 17 de Noviembre, a las 11 de la mañana.

Ahora tendremos a una beata bonaerense, muy cerca de nosotros!

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