Tierra Santa: ¿un lugar para todos?

11 05 2011

Publicado el día Miércoles 11 de Mayo en el suplemento valores religiosos de Clarín:

Ser peregrino define la situación existencial de un creyente. Desde el día que nacimos, hemos salido de Dios para retornar a él. La vida es camino para alcanzar esa meta. Todo lo que nos va sucediendo, podría decirse que tiene un “para que”, conlleva un aprendizaje.Quería simplemente en estas líneas compartir con ustedes algunas reflexiones que han ido madurando en mi interior a partir de los días pasados con un grupo de Peregrinos de mi Parroquia y de otras latitudes en Medio Oriente.

Cuando era chico, oía historias de las tierras de mis ancestros, conocía de oídas los lugares y los pueblos desde donde -un día lejano- decidieron partir para afincarse en estas latitudes. Aunque tomadas por otros hace muchos años aquella desición terminó influyendo en mi destino. Cuando uno lee los evangelios está familiarizado con muchos lugares geográficos: Belén, Nazareth, Cafarnaúm, el mar de Galilea, el desierto, el Monte Tabor, el río Jordán, Jersusalén…son sin duda lugares familiares. La historia que allí se escribió, tiene también un correlato con mi destino. Todos existen y se los puede ver, recorrer, tocar y oler. No en vano la Tierra Santa ha sido declarada el quinto evangelio. Me sorprende que tantos cristianos visiten Roma y tan pocos tengan la inquietud de llegarse a estas latitudes que contribuyen a conocer más al Maestro. Los lugares han sido santificados por su presencia, la geografía llena de información los nombres dispersos y enriquece la perspectiva de la fe. Después de haber estado aquí, no leerás la Biblia igual. Sin embargo me maravilló como nunca aquella frase del Señor a la Samaritana: “Créeme mujer, llega la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén se dará culto al Padre…los que den culto auténtico lo darán en espíritu y en verdad”.Los bienes espirituales los podemos compartir todos, cuanto más quiera crecer en mi espiritualidad, no le quito a otro su parte, y al dar no pierdo, cuanto más doy mas tengo. Con los bienes materiales pasa todo lo contrario, cuanto más quieran lo mismo que otro, más será motivo de pelea y de disputa. Lamentablemente este es el destino de algunos lugares santos, cuando la posesión se vuelve pelea, empujón o prepotencia, el lugar pierde su sentido porque no aporta a la comunión, a ser casa de todos, lugar de paz, fuente donde abrevar el agua viva de su presencia. Musulmanes, Judíos, católicos, Coptos o Griegos Ortodoxos, tienen a veces actitudes de peleas por los lugares, que nos hacen olvidar que nuestras posesiones son pasajeras y lo definitivo está en el cielo. Jerusalén, no es ciudad de paz, sino de conflicto, donde los poderosos de la tierra hacen sentir su autoridad, quién manda sobre quien.

Sin embargo también es posible contar con la mirada llena de esperanza, la oración sincera, el gesto cálido que nos recuerda que más allá de las diferencias, de los vestidos y las costumbres somos simples peregrinos tratando de alcanzar por distintos caminos al Dios único y trascendente. Rezo fervientemente para que crezca en nosotros la presencia de Dios, el respeto por el que es distinto, el perdón al que ofende o es violento, para que sea nuestro interior la nueva Tierra Santa que el Señor quiera habitar.

Padre Guillermo Marcó

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Crónicas de la visita a Tierra Santa, quinta parte.

2 05 2011

Hola gente querida, estamos en Luxor, nuestro vuelo tuvo que descender aqui, ya que en Asuan hay una tormenta de arena.Estuvimos en el mar Rojo, realmente espectacular y de ahí nos fuimos a Santa Caterina, el monasterio más antiguo del mundo, fundado por Santa Elena en el siglo IV, y habitado desde entonces por monjes ortodoxos griegos. Conserva el pozo de Besrheva donde Moises conoció a su mujer, está al pie del Monte Sinaí, donde Dios le entregó los mandamientos. La Iglesia de la trasfiguración fue edificada por el Emperador Justianno, en el siglo VI, conserva su estructura y las puertas de madera, el mosaico del abside es de esa época y representa la transfiguración. Hay también un museo con la colección más antigua de Iconos del mundo. En la biblioteca está el codex Sinaítico que es una de las biblias más antiguas, es del siglo IV, realmente interesante. El día anterior subimos al Monte Sinaí que tiene 2600 metros de altura, la primera parte la hicimos en camello, luego trepando, para llegar al ardecer, con el sol poniéndose sobre las montañas en un paisaje imponente. La bajada terminó en noche cerrada, bajando iluminados por alguna que otra linterna, con un cielo estrellado imponente sobre nosotros. Gracias a Dios todos llegamos bien.

El 27 partimos de Santa Caterina, cruzando durante 6 horas la soledad del desierto del Sinaí, un mar de arena enmarcado en rocas dispersas. Promediando la tarde llegamos al canal de Suez, que une el mediterraneo con el Mar Rojo y tiene 200 km de largo. Por la noche nos dió la bienvenida la caótica, misteriosa y ancestral ciudad del Cairo y sus pirámides.

P. Guillermo Marcó