Noche buena-ciudad mala

7 01 2011

Esta es la época del año en donde tenemos que ser felices por decreto. No me malinterpreten, no hubo una nueva reglamentación del ejecutivo que lo ordene, pero desde hace dos semanas que venimos de despedida en despedida deseándonos ” felicidades”. Y creo que son pocos los que se ponen a pensar: “¿porque tengo que ser feliz en esta época del año? “

Mucha gente desea en realidad borrar a Diciembre del calendario,  porque para la Argentina

particularmente  diciembre se ha vuelto un mes casi endemoniado. Sin ir mas lejos,  la capital posee la caldera principal: el tráfico es insufrible, las demoras interminables,  el calor aumenta el mal humor, hay cortes, protestas y ahora la novedad de  las tomas de tierra. Por eso cuando uno mira a su alrededor se cuestiona con cierta perplejidad:  ¿realmente se puede ser feliz en este escenario…?  Sin duda que si, pero para poder serlo hay que desentrañar el motivo del deseo que se esconde detrás del buen propósito propio y ajeno.

Se supone que hay que ser feliz porque estaremos de fiesta, y las fiestas dan alegría a la gente, ahora que están de moda las encuestas, estaría bueno preguntar: Usted que festeja? La respuesta mayoritaria sería “las fiestas”. Estoy medio cansado que mucha gente con la mejor intención me diga: “felices fiestas” ¿Fiesta porque?

Me suelo imaginar un gran festejo de cumpleaños que da un amigo. Nos ha invitado a todos, puso la mejor carne en la parrilla, compro regalos y buena bebida, puso música para bailar, y así fuimos todos convocados a “la gran  fiesta”  Y así pasamos una noche divertída… pero al día siguiente , al despertarnos y recordar los momentos vividos la noche anterior,   nos damos cuenta con mucha vergüenza,  que  omitimos saludar al del cumpleaños.!!! Si  aunque parezca descarado y en extremo maleducado omitimos hacerlo, lo ignoramos.

Navidad es el cumpleaños de Jesús, el año nuevo, es el 2011 desde su nacimiento.

Y es esto lo que nos debería hacer  felices, este  es el verdadero y profundo motivo de nuestros buenos deseos hacia  el otro, esta es  la buena noticia en medio del caos, de la injusticia, del dolor: celebramos el cumpleaños de Jesús, la paciencia de Dios sobre el mundo, su amor inmenso  que llega muy concretamente hasta nosotros en la persona de un ser muy pequeño…insignificante a los ojos del mundo, pero infinitamente grande para el que lo mira con fe, el niño Dios no dice nada, es puro gesto de amor, decercanía y ternura.

Así nos manifiesta El su renovada invitación a que  hagamos de este sitio que habitamos un lugar más fraterno y justo, una casa, una Patria  para todos.

A pesar del tiempo y la distancia, el contexto de la noche de paz de la Navidad verdadera tuvo varias  similitudes con la nuestra: no se desarrolló en medio de la calma, y ante la ausencia de problemas. Muy por el contrario hubo – entre otras cosas-  una decisión política del invasor de Israel de aquella época -el censo- que obligó a María y a José a trasladarse fuera de las comodidades de su casa. Salir de viaje por aquellas rutas inseguras no fue  tarea fácil, había mucha incomodidad y peligros…

Belén era la ciudad de la familia de José. Aunque la escritura no lo mencione, habrán golpeado, por lógica, la puerta de parientes y amigos buscando un lugar para que pueda nacer su hijo.  Pero nadie los recibió. Y finalmente un  albergue fue la última esperanza para un hombre preocupado por su mujer, que estaba a punto de dar a luz. Pero tampoco había lugar allí, mala suerte. Finalmente  alguien que se compadeció, les ofreció  una gruta de animales….!

Los testigos privilegiados del nacimiento del Hijo de Dios, fueron un buey y un burro, y aunque estamos  acostumbrados a ver la escena en tantos modelos de yeso, a María y a San José, les habrá resultado desconcertante el escenario. Noche de paz, noche de amor, que surgió en medio del egoísmo, de tantas puertas que encontraron cerradas, de  las decisiones políticas de un lejano censo que provocó el desprecio ,  el desamparo y la intemperie del niño recién nacido.

Si queremos ser realmente  felices en estas fiestas, y alcanzar esa alegrìa que tanto deseamos para nosotros y para los demás y que a la vez nos desean,  tenemos que superar el escenario, la escenografía y los personajes en escena,  y  entrar en silencio y respetuosamente en lo mas profundo de este misterio que se avecina . Solo así,  descubriremos que la fuente que le da origen a la felicidad, se oculta en nuestro propio corazón, en este  lugar  Dios está dispuesto a volver a nacer, como dice un himno de nuestra liturgia de las horas:

” Quien diga que Dios ha muerto que salga a la luz y vea, si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto. Ya no es su sitio el desierto, ni en la montaña se esconde, decid si preguntan ¿donde? Que Dios está – sin mortaja – en donde un hombre trabaja y un corazón le responde”

Ahora sí, ” ¡felices fiestas para todos ¡”

Presbítero Guillermo Marcó.

Director de la Pastoral Universitaria  del Arzobispado de Buenos Aires

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“Navidad en Villa Soldati”

7 01 2011

 

 

Villa Soldati ha sido escenario de crueles acontecimientos los últimos días, la ocupación ilegal, los punteros que  usan a los pobres como carne de cañón, la guerra entre vecinos, la discriminación y la xenofobia, la ausencia del estado en su rol de garante de las vidas, el orden y la propiedad pública. La imagen más patética fue la de de aquel joven que trasladado en una ambulancia fue interceptado para ser rematado en la calle. Hasta los nazis respetaban el traslado de los heridos.

Quisiera poner en evidencia, otra cara cercana de la misma realidad, también de Soldati, en Ramón Carrilllo donde los jóvenes de Pastoral Universitaria vienen trabajando en un proyecto educativo en conjunto con la parroquia del barrio: Virgen Inmaculada, hace cuatro años. Cada domingo reúnen a los mas chicos para realizar un trabajo formativo a través del juego. A partir de esta experiencia desde otro grupo que se  llama “Generación Universitaria” fuimos elaborando otros proyectos. Los chicos de sociología elaboraron una encuesta para conocer cosas básicas del barrio, que nos permitió detectar problemas para poderlos trabajar. Los de agronomía, se enfocaron en un predio que tiene la Parroquia, un terreno vacío que se decidió parquizar y zonificar para hacer una cancha de fútbol y una plaza. Con la ayuda del estudio Thays, que realizó la planificación y consiguió, de los viveros con los que trabaja, los 90 árboles y 286 arbustos que hicieron falta para realizar el proyecto. Para concientizar sobre la importancia de plantar, y mejorar así el medioambiente, hicieron un video formativo y cada chico se comprometió con su familia para plantar y cuidar las nuevas especies. Se realizaron dos campamentos de integración uno de los mayores de 16 a Bariloche, hicieron su primera experiencia de encuentro con Dios a través de la naturaleza, participaron 47 adolescentes y el de los más chicos -65- en la provincia de Buenos Aires.

“Los universitarios van a la villa, para que los chicos de la villa puedan ir a la universidad” es el lema que sostenemos desde nuestra pastoral. De hecho dos chicas del barrio cursaron el primer año de un terciario en ciencias económicas, y ahora están rindiendo para poder ingresar en la UADE, que les otorgó beca completa, para cursar en dicha universidad. Cada sábado realizamos apoyo escolar. Me pareció bueno mostrar otra realidad, que se desarrolla a apenas 200 metros de donde ocurrieron hechos tan lamentables. Y contarles la otra cara de la moneda que jamás saldrá en los medios: la de aquellos que dejaron de mirar los dramas ajenos por la televisión y decidieron dar desde lo que cada uno sabe para hacer algo por los demás. Y la de otra gente que también es de la villa, que quiere  una vida mejor, sobre todo para sus hijos, y la de algunos jóvenes que nacieron allí que no roban ni se drogan, sino que se esfuerzan por estudiar para tener una vida mejor. Si existe todavía en nosotros el espíritu navideño, recordemos que, también  aquella noche María y José deambulaban pidiendo asilo que les fue negado en el albergue y terminando casi al aire libre en una cueva de animales. Muy lejano por cierto de la frívola navidad de la sociedad de consumo poblada de doradas estrellitas y lucecitas de colores.

Presbítero Guillermo Marcó