Sexualidad y Educación, publicado el 12 de agosto de 2009 en Clarín

12 08 2009


Su beatitud Kirill, patriarca de todas las Rusias, se mostró satisfecho por la decisión del presidente de ese país, de introducir la asignatura de religión en las escuelas rusas. Se trata de hacer un esfuerzo por introducir enseñanzas de orden ético moral y un sentido de la vida a los niños menores de diez años. En aquel país se persiguió a la Iglesia, se asesino a curas y monjas y los templos fueron conservados como museos. Según predicaba Marx “la religión es el opio de los pueblos” Sin embargo tras el fracaso del comunismo, se advierte un desconcierto en las jóvenes generaciones del poscomunismo. En las escuelas estatales se impartirá: cristianismo en su versión ortodoxa, a la cual pertenecen el 80 % del país, Islamismo, Budismo y judaísmo o una visión de conjunto o un curso de ética y valores.


Hace unos meses se firmó un acuerdo entre la Santa Sede y Brasil, que incluye en sus cláusulas la posibilidad de la enseñanza religiosa en las escuelas estatales. Se entiende que la cosmovisión del hombre que se tiene en aquel país predominantemente cristiano, debe estar en la educación.


¿Qué pasa mientras tanto en nuestra bienamada República Argentina? Se está discutiendo la educación sexual de los alumnos. Esta discusión es sana y relevante. Algunos quizás se hayan enterado del cruce entre Mons. Hector Aguer -que preside la comisión de educación del Episcopado- y el Ministro Sileone. De un lado se dice que los criterios que se quieren imponer tienen una visión Marxista y reduccionista de la sexualidad humana y del otro, que la Iglesia -siempre oscurantista- se niega a enseñar algo sobre la sexualidad.


Desde la cosmovisión del cristianismo, los hombres y mujeres, recibimos inscripta en la corporeidad el ser varón o el ser mujer, está ligado a las distinciones físicas, síquicas y espirituales que nos hacen diferentes y también a la educación sobre hábitos y costumbres femeninas o masculinas. La educación influye en la formación sicológica del varón o la mujer. Al ser seres trascendentes el destino del varón y la mujer es formar una familia, allí expresar plenamente el valor de una sexualidad fiel, por la que se tienen hijos, para amarlos y educarlos. En la educación que se imparte en nuestras escuelas tratamos de formar en estos valores. Cuando un joven llega a adulto es libre de elegir que quiere hacer con su sexualidad y esta decisión debe ser respetada en una sociedad pluralista.


¿Que pretende imponernos el estado? “La ideología del género”. Según esta teoría la sexualidad no es una realidad biológica, psicológica, afectiva y espiritual, sino una construcción histórica y socio cultural. Para decirlo fácil, le van a decir a su hijo: “vos creías que eras varoncito, pero en realidad no sabes” “tenés que buscar y no ser cerrado” ¿Y cuales son las opciones? ¿Preguntará nuestro cándido niño? “Bueno puede que seas varón-varón, pero… podrías ser transexual, es decir querer esconder tu cuerpo de varón y ser mujer, porque naciste en el cuerpo equivocado; o quizás seas homosexual o bisexual”. Este es el centro de la discusión.

Tener que enseñar obligatoriamente estas cosas va en contra del derecho de los Padres a educar según lo que ellos quieren para el futuro de sus hijos y a contramano de los valores del cristianismo, que hoy se enseña en las escuelas públicas de Brasil y de la excomunista República Soviética.

Padre Guillermo Marcó

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