Una de cal una de arena

11 06 2009

Una encuesta realizada el año pasado por el conicet, arrojó que tres de cada cuatro argentinos se declara católico o sea, sumamos unos 30 millones de personas. Sin embargo, es común que muchos católicos critiquen ante propios y extraños a su Iglesia, para ellos y para los que miran de afuera sin conocer más que los escándalos que salen en los diarios, escribo estas líneas, con amor y respeto. ¿Qué hace la Iglesia por la gente?
-Millones de personas visitan nuestros santuarios y parroquias cada año, allí piden por la ayuda de Dios, la Virgen o los santos para las más diversas de sus necesidades y acuden en tropel cuando están enfermos, sin trabajo y tienen una causa urgente. Otros buscan acercarse a través de los sacramentos y encuentran la paz en la vida espiritual.
– El Papa Juan Pablo II evitó una guerra con Chile que hubiese costado innumerables muertos y una herida abierta en el cono sur.
– La Iglesia prestó un “servicio de reconciliación” tras la guerra de Malvinas para facilitar el retorno a la democracia. Todos los políticos que dicen no necesitarla, terminan golpeando nuestras puertas, de hecho, Obispos y sacerdotes mediamos en incontables conflictos sociales en las provincias desde la vuelta a la democracia. Durante la presidencia de Menem, mientras los periodistas más prestigiosos de aquel momento alababan los despidos y las privatizaciones, fue la Iglesia la que levantó su voz contra el “capitalismo salvaje”, que dejaba a miles de trabajadores en la calle. Cuando sobrevino la crisis del 2002 y cuando la gente gritaba: “que se vayan todos”, el conjunto de la sociedad le pidió ayuda al  Episcopado que tendió una “Mesa del Diálogo” empeñando su altísima imagen positiva. El principal fruto fue el Plan Jefas y Jefes de Hogar que contuvo la protesta social. Fue mayoritariamente la Iglesia católica, la que organizó en las calles porteñas “la noche de la caridad” para asistir a los desamparados con comida caliente cada noche y lo hace en la actualidad.
Sólo Caritas, cuenta con más de 32.000 voluntarios y asiste de modo directo a tres millones de personas, no solo con ayuda inmediata –comida y ropa- sino con programas de promoción.
Para los discapacitados que la sociedad abandona, tenemos los cotolengos de Don Orione; la atención pastoral en las cárceles; el servicio a los migrantes; los grupos misioneros que visitan todo el interior del país; la asistencia a las madres solteras; a los menores en riesgo; a los adictos; la pastoral aborigen…son algunas de nuestras obras.
En la ciudad de Buenos Aires no visitamos a los villeros para las campañas, ellos saben que la única institución que estuvo desde el principio  allí donde no entra ni la ambulancia, ni la policía, fueron los sacerdotes de la Iglesia católica, porque allí hay varias parroquias, con curas viviendo adentro.
– Posemos, además, más de 2.500 centros educativos, la mayoría gratuitos, o con una cuota muy baja .Tenemos  Varias Universidades, de hecho el sistema universitario fue un invento de la Iglesia y el primer rector de la UBA, un sacerdote.
– Contamos a lo largo y a lo ancho del país con 6000 sacerdotes, 10.000 monjas e innumerable cantidad de laicos comprometidos, en 2700 parroquias, 9000 iglesias y capillas. Son solo números, para que tengas en cuenta a la hora de criticar Siempre es bueno poner en la balanza lo positivo y lo negativo.

Padre Guillermo Marcó

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