¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?

14 11 2009

Diversas noticias sacuden nuestra modorra día a día, protestas, reclamos, cortes de calle y cuando no la violencia de la delincuencia. La gente que vive enrejada y asustada y los delincuentes disculpados por los jueces y liberados por ser víctimas de la exclusión social. Podrá aducirse que esto pasa en todas partes, que en algunos lugares es peor, que la culpa la tiene el sistema porque expulsa y crea resentimiento. Que las cárceles no sirven, porque corrompen más en vez de encausar a las personas. Es verdad. Del otro lado el malestar social crece, parece que los derechos de los que trabajan y no hacen nada contra nadie, no existen. Hay una masa muda de gente maltratada cotidianamente que tiene que viajar como rehén, cuando la dejan, cuando no le cortan el servicio los delegados gremiales o las calles las manifestaciones de cualquier tipo y color, cuando no la asaltan en la vía pública o en su casa. Ya en los albores de la humanidad en las primeras páginas de la Biblia, se relata el primer fratricidio, es una historia mítica repetida hasta el cansancio por los hombres de diversas razas y culturas que parecen no poder poner un dique a la pasión de la ira. Caín mata a Abel, cuando Dios le pregunta ¿Dónde está tu hermano? Él contesta “No lo se”. “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” Uno de los descendientes de Caín fue Lamek, el cual dice en el cap. 4 del Génesis: “Yo mate a un hombre por una herida que me hizo. Caín será vengado siete veces mas Lamek lo será setenta y siete. Y la tierra se lleno de violencia”. Tengo la desagradable percepción que la sociedad se está llenando de violencia, de los que la provocan, pero mucho más de la masa silenciosa que cada día la padece. Una sociedad se construye entendiendo los derechos de la convivencia, hay derecho a protestar ¿Pero se puede en nombre de un conflicto gremial afectar la vida de un millón y medio de personas que se trasladan -no por mero placer- sino para conseguir el pan de cada día con el sudor de su frente? ¿No será hora para todos de recapacitar y buscar otras formas de reclamar –que es un derecho legítimo- que no le provoquen más dificultades al resto? Me parece que no pasa por apoyarse solo en sus derechos de forma egoísta, sino por ponerse en el lugar del otro, que solo quiere que lo dejen vivir, trabajar y llegar a su casa al final de la jornada. Sería bueno reflexionar sobre la pregunta que Dios le dirige a Caín: ¿Dónde está tu hermano? Podemos contestar con indiferencia: ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? O por el contrario descubrir que necesito del otro, que vivir en sociedad es tender puentes, no dinamitarlos, que se pueda pensar distinto sin menospreciar las ideas del otro. Vivir en democracia significa generar una sociedad para todos, mientras nuestros vecinos Chile, Uruguay y Brasil marchan por esa senda, la Argentina se ha empeñado –más allá de los avatares de la economía- en ser un país done convivir se hace cada día más difícil. Lo que debería ser común se hace complicado y el maltrato se contagia a todos los estamentos de la sociedad. La paciencia se vuelto la virtud de los ciudadanos de a pie, que padecen todos los días la intimidación de unos pocos.

 

Pbro. Guillermo Marcó





Halloween y la muerte: ¿final o punto de partida?

5 11 2009

 

Skull

El miedo y la cultura del terror parecen revivir en esta fiesta de Halloween que significa “All hallow’s eve”: “víspera de todos los santos” que se celebra el 1 de noviembre. La celebración del Halloween se inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a darle de comer. De lo contrario el fantasma molestaría a quien le negase provisiones.
El año céltico concluía en el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años juntamente con la adoración a su dios el “señor de la muerte”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad, muerte, entre otros.
Ahora vía la sociedad de consumo se fomenta esta práctica en los chicos, que es ajena a nuestra cultura. Lo importante es entender porque se celebra un día al año la fiesta de Todos los Santos y al día siguiente la de los fieles difuntos, y usando el tema que se instala en los medios, reflexionar sobre una realidad que es dura de explicar: “algún día, lejano o cercano, todos vamos a morir” de esta certeza nadie puede escapar.
Hace 22 años misionando en la provincia de La Rioja, pusimos un día para celebrar la misa de difuntos en el cementerio local de un pequeño poblado. Desde el templo parroquial salimos en procesión hacia el cementerio que estaba a unas diez cuadras. En el pueblo había un hombre muy gracioso y un tanto borrachín, se me acercó y con expresión seria me pidió llevar la cruz de la procesión, a lo que accedí algo sorprendido. Iba delante de todos abriéndonos paso con aire meditabundo. Cuando regresamos me dijo: “Padre de este camino no se salva nadie, lo recorren los pobres y los ricos y todos van a parar al mismo lugar”. A lo que le conteste: tiene razón, el camino del cementerio es el mismo, el que se recorre después de la muerte es distinto, Jesús nos enseña a mirar más allá, por eso fuimos a rezar y no a hacer un acto de despedida, fuimos con la esperanza puesta en que a partir de la resurrección de Cristo de entre los muertos, el sepulcro no es nuestro destino final. Ese es el destino que nos señalan los santos y los fieles difuntos, la muerte fue solo el momento de la partida.

 

Presbítero Guillermo Marcó





Felicidad

11 10 2009

En septiembre partí con 20 jóvenes de mi parroquia a misionar en el Chaco. La gente nos esperaba con gran expectativa, Es difícil transmitir lo que se vive allí, si tuviera que titular esta nota debería ponerle. “como se puede ser feliz con casi nada” o por la negativa “Como se puede tener y no valorarlo” la primera frase vale para los de allá, la segunda para nosotros. Las risas, las miradas transparentes, la amabilidad en las costumbres, nacen casi espontáneamente de esta gente de campo, que da sin esperar recibir. Uno podría pensar que esta felicidad brota de lo que tienen, pero no es así. En primer lugar no tienen agua, la que usan la sacan de sus pozos o aljibes y hacía siete mese que no llovía. Sin lluvia no se siembra, por lo tanto no hay trabajo y la comida escasea. En salud no están mejor, nuestra médica detectó varios casos de desnutrición. En la salita de primeros auxilios, hacía tres meses que no tenían enfermera, la escuela es multigrado, hay chicos que en cuarto grado que leen y escriben con dificultad. Cuando llegué a Buenos Aires era lunes, la ciudad despertaba a su caos habitual, me crucé con gente bien vestida que caminaba como autómata con la cara larga. Otros se insultaban en el tráfico, el ruido y la agitación urbana me suscitaron la pregunta: ¿Por qué vivimos tan mal, teniendo tanto, y ellos son felices con tan poco?

La experiencia se repitió pocas semanas después, en la peregrinación a Luján, que no deja de sorprenderme año a año. Según datos de la policía 1.300.000 personas (300.000) más que el año pasado caminaron a Luján. ¿Cómo se junta tanta gente? No marchan porque los trajeron pagados, tampoco porque gastamos millones en publicidad en los medios. Tampoco porque es una maratón. Si así fuera la gente llegaría a la plaza de Lujan y se volvería a su casa. Pero no, la gente entra a rezarle a la Virgen. Allí en el enorme templo desprovisto de bancos, una marea humana entra a confiarle a esa madre pequeñita, sus agradecimientos y peticiones, Ella es quien los atrae cada año. 100 personas cortan una calle y son noticia. 1300.000 jóvenes caminan 70 km a Lujan  y solo serán noticia si el Cardenal Bergoglio en la misa critica al gobierno. Como este año no lo hizo y además se murió la Negra Sosa, sencillamente fuimos invisibles. Entonces me percate de que lo que nos hace felices a muchos, no necesariamente es noticia.

Durante la semana que pasó estuve de retiro espiritual en un convento de monjas Benedictinas de clausura. Son mujeres que han renunciado a su libertad, para ser libres interiormente de las cosas del mundo. Todas visten igual, cantan con una sola voz armónicamente. Renunciaron a pintarse como una puerta, para estar más visibles o hermosas, si embargo hay que ver sus rostros, sus miradas para entenderlo todo, se las ve felices…Tres fenómenos distintos: pobres sin nada material, llenos de Dios; jóvenes que expresan su alegría a través del sacrificio y la alegría de llegar juntos a los pies de la Virgen. Mujeres que hicieron de la oración una forma de vida. En las tres experiencias volví a confirmar por donde pasa la búsqueda de la felicidad y recordé aquella frase de San Agustín: “Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no te encuentre a Ti”.

Virgen de Lujan

Pbro. Guillermo Marcó





Pobreza y Educación

27 08 2009

En la discusión suscitada por las declaraciones del Papa Benedicto XVI, sobre el “escándalo de la pobreza en la Argentina”, se ha perdido de vista el motivo de tal afirmación: la colecta Más por Menos. El espíritu de esta propuesta  se realizará este año – en su 40° Edición – el sábado 12 y domingo 13 de septiembre en todo el país.
El lema en torno al cual girará toda la campaña es: ”Más solidaridad por Menos exclusión”.que los que tenemos más podamos ayudar a los que tienen menos.

Los fondos recaudados se aplicaran a diferentes proyectos en todo el país.

Los Obispos han propuesto que el bicentenario sea una ocasión para hacer algo por la pobreza en la Argentina.

Me pregunto por qué, si a todos nos preocupa el tema, no podemos sentarnos a elaborar en conjunto propuestas que aporten soluciones de fondo.

Por ejemplo, Chile ha conseguido prácticamente erradicar la desnutrición infantil. Hoy todos sabemos, gracias a los avances de la medicina, que lo que le permite articular distintas áreas del cerebro a un adulto, depende de la correcta alimentación en los primeros meses de vida. Es decir, que el  futuro de un chico que en su primera etapa de la vida estuvo desnutrido será ser un alumno deficiente, y estar condenado a trabajos marginales, porque el desarrollo de sus capacidades no le dará para mas.

Observamos que en el arco político – cuando de combatir la pobreza se trata – todos están de acuerdo  en lo declamativo. ¿Será tan difícil encontrar una solución en lo práctico….?

Cuando miramos para atrás ¿Qué fue lo que hizo que este país extenso y despoblado se transformara en lo que fue? Y digo lo que fue, porque llegamos a estar en el séptimo lugar en el concierto de las naciones, y hoy ocupamos el lugar sesenta y ocho, mientras Chile está entre los treinta primeros lugares. Una de las cosas fundamentales en aquel proyecto de nación fue la educación: estaban convencidos de que nada se podía hacer en un país de gente pobre e inculta. Hoy en día la pobreza de un país no se mide solo por el producto per cápita. La India tiene una enorme población universitaria en los mejores centros de estudio del mundo entero. Saben que la inversión en educación cambiará el destino futuro del país.

El 22 de Agosto se cumplió un nuevo aniversario de la fundación de la universidad de Buenos Aires. Esta alta casa de estudios fue fundada por el sacerdote Antonio Sáenz. Nacido en Buenos Aires el 6 de Junio de 1780, aquí estudió hasta el año 1800. Luego se trasladó junto a Mariano Moreno para estudiar leyes en la Universidad de Charcas, donde se graduó de abogado. Ingresó al seminario y ya sacerdote, regresó a Buenos Aires, donde además de ejercer el ministerio fue defensor de pobres ante la procuración virreynal. El 22 de mayo participó del cabildo abierto y dio argumentos  al fundamento jurídico de la revolución. El 22 de agosto de 1821 funda la Universidad Nacional (hoy la UBA) en la Iglesia de san Ignacio, de la cual fue su primer rector. Donó sus libros para fundar la primera Biblioteca de dicha casa de estudios.

Y me pregunto ¿Cuántas personas pudieron realizar su sueño de una vida mejor, gracias a este proyecto? Siempre se escuchaba de los inmigrantes el orgullo de decir: “mi hijo el doctor”

Sin duda en la discusión sobre la marginalidad y la pobreza, los proyectos educativos no pueden estar ausentes, ya que la educación es la que abre posibilidades y oportunidades de movilidad social en un mundo que  cada vez, será  más competitivo.

Presbítero Guillermo Marcó

Director de la Pastoral Universitaria

Del Arzobispado de Buenos Aires





Sexualidad y Educación, publicado el 12 de agosto de 2009 en Clarín

12 08 2009


Su beatitud Kirill, patriarca de todas las Rusias, se mostró satisfecho por la decisión del presidente de ese país, de introducir la asignatura de religión en las escuelas rusas. Se trata de hacer un esfuerzo por introducir enseñanzas de orden ético moral y un sentido de la vida a los niños menores de diez años. En aquel país se persiguió a la Iglesia, se asesino a curas y monjas y los templos fueron conservados como museos. Según predicaba Marx “la religión es el opio de los pueblos” Sin embargo tras el fracaso del comunismo, se advierte un desconcierto en las jóvenes generaciones del poscomunismo. En las escuelas estatales se impartirá: cristianismo en su versión ortodoxa, a la cual pertenecen el 80 % del país, Islamismo, Budismo y judaísmo o una visión de conjunto o un curso de ética y valores.


Hace unos meses se firmó un acuerdo entre la Santa Sede y Brasil, que incluye en sus cláusulas la posibilidad de la enseñanza religiosa en las escuelas estatales. Se entiende que la cosmovisión del hombre que se tiene en aquel país predominantemente cristiano, debe estar en la educación.


¿Qué pasa mientras tanto en nuestra bienamada República Argentina? Se está discutiendo la educación sexual de los alumnos. Esta discusión es sana y relevante. Algunos quizás se hayan enterado del cruce entre Mons. Hector Aguer -que preside la comisión de educación del Episcopado- y el Ministro Sileone. De un lado se dice que los criterios que se quieren imponer tienen una visión Marxista y reduccionista de la sexualidad humana y del otro, que la Iglesia -siempre oscurantista- se niega a enseñar algo sobre la sexualidad.


Desde la cosmovisión del cristianismo, los hombres y mujeres, recibimos inscripta en la corporeidad el ser varón o el ser mujer, está ligado a las distinciones físicas, síquicas y espirituales que nos hacen diferentes y también a la educación sobre hábitos y costumbres femeninas o masculinas. La educación influye en la formación sicológica del varón o la mujer. Al ser seres trascendentes el destino del varón y la mujer es formar una familia, allí expresar plenamente el valor de una sexualidad fiel, por la que se tienen hijos, para amarlos y educarlos. En la educación que se imparte en nuestras escuelas tratamos de formar en estos valores. Cuando un joven llega a adulto es libre de elegir que quiere hacer con su sexualidad y esta decisión debe ser respetada en una sociedad pluralista.


¿Que pretende imponernos el estado? “La ideología del género”. Según esta teoría la sexualidad no es una realidad biológica, psicológica, afectiva y espiritual, sino una construcción histórica y socio cultural. Para decirlo fácil, le van a decir a su hijo: “vos creías que eras varoncito, pero en realidad no sabes” “tenés que buscar y no ser cerrado” ¿Y cuales son las opciones? ¿Preguntará nuestro cándido niño? “Bueno puede que seas varón-varón, pero… podrías ser transexual, es decir querer esconder tu cuerpo de varón y ser mujer, porque naciste en el cuerpo equivocado; o quizás seas homosexual o bisexual”. Este es el centro de la discusión.

Tener que enseñar obligatoriamente estas cosas va en contra del derecho de los Padres a educar según lo que ellos quieren para el futuro de sus hijos y a contramano de los valores del cristianismo, que hoy se enseña en las escuelas públicas de Brasil y de la excomunista República Soviética.

Padre Guillermo Marcó





Homilia del Cardenal Bergoglio en San Cayetano

7 08 2009

El lema de este año es “Con San Cayetano buscamos justicia, pan y trabajo”. Decimos “con” San Cayetano. Buscamos la justicia, el pan y el trabajo con el Santo. No buscamos solos. San Cayetano está con Jesús. Con el Niño Jesús en brazos. Y Jesús está con nosotros. Es el Dios con nosotros. Para buscar juntos la justicia, el pan y el trabajo estamos todos juntos, compartimos la vida, los sentimientos: “Tengan los sentimientos de Jesús”, nos dice la primera lectura.

En el evangelio escuchamos que Juan el Bautista mandó a sus discípulos a preguntarle personalmente a Jesús: “¿Sos Vos el que ha de venir a salvarnos o debemos esperar a otro?” Ellos salieron a buscar a Jesús y ¿dónde lo encontraron? Lo encontraron con la gente. Jesús no estaba en un lugar inaccesible, sino metido entre la gente, bendiciendo, curando, conversando, llamando a cada uno por su nombre… El está con todos, pero especialmente con los que están con los demás, como San Cayetano. Jesús está con los que son solidarios: donde hay un pesebre –donde alguien levanta una casillita humilde para estar con su familia- allí está Jesús; donde hay alguien acompañando al que carga con una cruz, una persona enferma o necesitada, allí está Jesús; donde hay alguien sirviendo a los demás, multiplicando el pan, compartiendo el abrigo, allí está Jesús; donde están la Virgen y los Santos, que nos juntan como pueblo para rezar, allí está Jesús.

El Señor y sus Santos están con nosotros. Y están de verdad. Quiero decir que se juegan por nosotros, que nos conocen. Jesús conoce el rostro de cada uno de los peregrinos y peregrinas que estamos aquí, buscando, con San Cayetano, justicia, pan y trabajo.

Mientras hacemos la cola recordamos los rostros de nuestros seres queridos, mientras vamos agradeciendo y pidiendo, es bueno que le preguntemos a Jesús: ¿Sos Vos, Señor, nuestro único Salvador o debemos esperar a otros? Lo que pasa es que vivimos situaciones de pobreza, de falta de trabajo…, o estas enfermedades que nos afectan masivamente, la gripe, el dengue…, y que pegan más duro por la falta de justicia. Todo esto nos lleva a que le preguntemos al Señor: “Señor, ¿estás de verdad en medio de tu pueblo? ¿ Es verdad que caminás con tu pueblo? Mirá que hay gente que opina que no se puede esperar nada de nadie. Hay gente que ni siquiera se pregunta, que ya tiró la toalla. Pero es bueno hacer estas preguntas. Fijando la mirada en San Cayetano, mirando a la gente que nos acompaña, es bueno preguntarle a Jesús.

Si leemos bien el evangelio nos damos cuenta de que Jesús no respondió inmediatamente a los enviados de Juan. Se tomó su tiempo; se puso a curar a mucha gente de sus dolencias del cuerpo y también de las enfermedades del alma. Jesús devolvió la vista a muchos ciegos y la fe a muchos que andaban medio desencantados. Recién entonces, después de atender personalmente a cada uno, les respondió a los enviados de Juan: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres”.

Como siempre, Jesús responde con hechos más que con palabras: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído”. ¿Y qué han visto y oído? Han visto y oído a la gente. Jesús les hace mirar Rostros: la cara de alivio de la gente que ha sido curada, los rostros alegres de los que han recibido su Palabra, los ojos admirados de los que recuperaron la vista, la mirada digna de los que se pusieron de pie… Esos rostros valen más que mil palabras. En el rostro de esa gente ya se vislumbra la respuesta a la pregunta de Quién es Jesús.

“A Jesús lo vemos en el rostro de la gente que lo quiere y que da testimonio de que Él es el que la ha confortado y salvado” (Aparecida 14). A Jesús “lo encontramos de un modo especial” en el rostro de “los pobres, afligidos y enfermos (…), de nuestros hermanos queridos que nos dan testimonio de fe, de paciencia en el sufrimiento y de constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los más pobres y los que más sufren son realmente los que nos evangelizan!” (Aparecida 257). Cuando nos animamos a mirar bien a fondo el rostro de los que sufren se produce un milagro: aparece el Rostro de Jesús. Por eso les digo: ¡No tengan miedo de mirar los ojos de los que sufren!, verán el Rostro de Jesús y Él les transmitirá su fuerza y su paz, los confortará a ustedes al mismo tiempo que ustedes confortan a los demás; pero losCuando nos animamos a mirar bien a fondo el rostro de los que sufren se produce un milagro: aparece el Rostro de Jesús. Por eso les digo: ¡No tengan miedo de mirar los ojos de los que sufren!, verán el Rostro de Jesús y Él les transmitirá su fuerza y su paz, los confortará a ustedes al mismo tiempo que ustedes confortan a los demás; pero los rostros hay que verlos de cerca, estando con los otros. “Cuanto hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25, 40)”. Mirando rostros el corazón se nos llena “de los sentimientos de Jesús”, como dice San Pablo. Y entonces comenzamos a buscar la justicia, el pan y el trabajo con hambre y sed de verdaderos cristianos. Porque el mundo de hoy es muy cruel: primero excluye borrando los rostros de la gente para luego no sentir nada cuando los desprecia y desecha como sobrantes (cfr. Aparecida 65). En nuestra ciudad hay gente que tiene sitio, que tiene cabida y gente que “sobra” … y que son dejados de lado como “descarte” en verdaderos volquetes existenciales. El mundo de hoy borra los rostros reales haciendo que los veamos sólo por la TV. No es lo mismo. En la TV hay imágenes que pasan a mil. Uno ve todo y no ve a nadie. Uno ve pero no siente! Aquí en cambio, ¡qué distinto! Nos miramos a la cara. Nosotros pasamos delante de San Cayetano para que nos vea la cara. Nosotros queremos contemplar un momento su rostro y el del Niño. Esperamos horas y horas sólo para ver sus rostros y que ellos nos vean un instante a nosotros. Parece poco. Pero esta gracia nos basta. Con esta cercanía del Señor y de nuestro Santo Patrono salimos reconfortados.

Salimos llenos de fe, salimos a buscar, con San Cayetano, justicia, pan y trabajo. Salimos a buscarlo juntos y para todos. A buscarlo poniendo especial atención en aquellos “rostros sufrientes que nos duelen”, porque es una injusticia que, en nuestra Patria bendita, a tantos les falte el trabajo y el pan. No puede ser.

Quisiera que terminemos rezando aquella Oración tan linda que rezamos en la Novena del 2002:

Necesitamos ver tu rostro,

guardar las palabras de tu boca,

hablarte al oído.

Dejarnos mirar por tus ojos

y al besarte, Cristo, encontrar en ti los rasgos de tu Madre,

de tus Santos, de tu pueblo sufrido.

Queremos ver tu rostro

Dios amigo

Compañero de camino.

Amén

Buenos Aires, 7 de agosto de 2009.

Buenos Aires, 7 de agosto de 2009.





Una de cal una de arena

11 06 2009

Una encuesta realizada el año pasado por el conicet, arrojó que tres de cada cuatro argentinos se declara católico o sea, sumamos unos 30 millones de personas. Sin embargo, es común que muchos católicos critiquen ante propios y extraños a su Iglesia, para ellos y para los que miran de afuera sin conocer más que los escándalos que salen en los diarios, escribo estas líneas, con amor y respeto. ¿Qué hace la Iglesia por la gente?
-Millones de personas visitan nuestros santuarios y parroquias cada año, allí piden por la ayuda de Dios, la Virgen o los santos para las más diversas de sus necesidades y acuden en tropel cuando están enfermos, sin trabajo y tienen una causa urgente. Otros buscan acercarse a través de los sacramentos y encuentran la paz en la vida espiritual.
- El Papa Juan Pablo II evitó una guerra con Chile que hubiese costado innumerables muertos y una herida abierta en el cono sur.
- La Iglesia prestó un “servicio de reconciliación” tras la guerra de Malvinas para facilitar el retorno a la democracia. Todos los políticos que dicen no necesitarla, terminan golpeando nuestras puertas, de hecho, Obispos y sacerdotes mediamos en incontables conflictos sociales en las provincias desde la vuelta a la democracia. Durante la presidencia de Menem, mientras los periodistas más prestigiosos de aquel momento alababan los despidos y las privatizaciones, fue la Iglesia la que levantó su voz contra el “capitalismo salvaje”, que dejaba a miles de trabajadores en la calle. Cuando sobrevino la crisis del 2002 y cuando la gente gritaba: “que se vayan todos”, el conjunto de la sociedad le pidió ayuda al  Episcopado que tendió una “Mesa del Diálogo” empeñando su altísima imagen positiva. El principal fruto fue el Plan Jefas y Jefes de Hogar que contuvo la protesta social. Fue mayoritariamente la Iglesia católica, la que organizó en las calles porteñas “la noche de la caridad” para asistir a los desamparados con comida caliente cada noche y lo hace en la actualidad.
Sólo Caritas, cuenta con más de 32.000 voluntarios y asiste de modo directo a tres millones de personas, no solo con ayuda inmediata –comida y ropa- sino con programas de promoción.
Para los discapacitados que la sociedad abandona, tenemos los cotolengos de Don Orione; la atención pastoral en las cárceles; el servicio a los migrantes; los grupos misioneros que visitan todo el interior del país; la asistencia a las madres solteras; a los menores en riesgo; a los adictos; la pastoral aborigen…son algunas de nuestras obras.
En la ciudad de Buenos Aires no visitamos a los villeros para las campañas, ellos saben que la única institución que estuvo desde el principio  allí donde no entra ni la ambulancia, ni la policía, fueron los sacerdotes de la Iglesia católica, porque allí hay varias parroquias, con curas viviendo adentro.
- Posemos, además, más de 2.500 centros educativos, la mayoría gratuitos, o con una cuota muy baja .Tenemos  Varias Universidades, de hecho el sistema universitario fue un invento de la Iglesia y el primer rector de la UBA, un sacerdote.
- Contamos a lo largo y a lo ancho del país con 6000 sacerdotes, 10.000 monjas e innumerable cantidad de laicos comprometidos, en 2700 parroquias, 9000 iglesias y capillas. Son solo números, para que tengas en cuenta a la hora de criticar Siempre es bueno poner en la balanza lo positivo y lo negativo.

Padre Guillermo Marcó





El Papa Benedicto XVI en su paso por Tierra Santa

14 05 2009
La alegria hecha imagen

La alegria hecha imagen

Fue recibido por el rey Abdalá II bin al-Hussei. Han dado juntos un fuerte impulso al diálogo interreligioso.
El portavoz vaticano recordó que entre los consejeros en este campo del rey destaca el príncipe Ghazi bin Muhammad, coordinador de la iniciativa internacional “A Common Word”. El manifiesto de 138 líderes y sabios islámicos (hoy sus signatarios son muchos más)fue escrito tras los ataques contra Benedicto XVI en su discurso en Ratisbona (12 de septiembre de 2006). Con aquel discurso tan polémico se ha suscitado una reacción positiva, donde los sabios islámicos condenaron el uso de la violencia por aquellos fundamentalistas que acaparan la atención de los medios de comunicación y engloban al Islam en general. El Papa en noviembre pasado contribuyó a crear el Fórum Católico – Musulmán en Roma.

Ahora recorre el territorio de Israel, si bien la visita fomentará el diálogo con el judaísmo y el entendimiento entre los hombres de buena voluntad, no estarán ausentes los conflictos ni las contradicciones. Otra de las intenciones del Santo Padre es fortalecer a la comunidad católica que vive en Israel

Pero aunque los medios de comunicación resalten el costado político de esta visita, la intención del Papa en estos días es calzarse las sandalias del peregrino e ir tras las huellas de Jesús. A lo largo de la historia del

Muro de los lamentos

Muro de los lamentos

cristianismo Jerusalén era el destino más anhelado de todo peregrino. La Iglesia conserva el relato de la peregrina Egeria que era gallega, viajó durante el siglo IV, por todo el próximo oriente siguiendo las huellas de los lugares bíblicos, buscando el conocimiento real de los lugares y sucesos que ella conocía de leídas en su abadía. Abandonando su reclusión y con espíritu viajero, fue capaz de llegar hasta la anhelada Jerusalén.

Tuve la gracia particular de compartir ese espíritu y pasar junto a un grupo de universitarios de mi parroquia pasar semana santa en Jerusalén, es algo difícil de explicar, cualquier occidental que llega a oriente debe abandonar su lógica, se entra en otra dimensión donde las piedras hablan, los olores cautivan, la paz y la tensión atraviesan el ambiente. Jerusalén está rodeada de murallas, las piedras basales son del tiempo de Herodes Antipas, reconstruidas por Saladino en el siglo trece. La puerta de las Ovejas está nombrada en el nuevo testamento, en el exterior fue lapidado San Esteban, mártir del siglo I, por allí pasó Jesús el Domingo de Ramos, la calle conduce a la piscina probática, donde curó al ciego de nacimiento, cuyas ruinas son visibles hoy. El Santo Sepulcro cierra a las 9 de la noche, se vuelve a abrir a las cinco de la mañana, auque parezca descabellado hay que hacer el esfuerzo de ir a esa hora,  caminando por las callejuelas  del mercado, cuando aún todo está cerrado. Al ingresar se huele a incienso y oleo perfumado, la luz de las lámparas de aceite ilumina el ambiente tenuemente, las piedras silenciosas han sido testigos de la más sagrada de las historias, allí en la edícola del Santo Sepulcro, estuvo el cuerpo de Jesús, desde allí volvió a la vida, sin aquel acontecimiento nuestra fe carecería de sentido, y el Papa no sería quien es. Otra vez Pedro ingresará a la tumba de Jesús para anunciarle al mundo que el sepulcro está vacío y la muerte ha sido vencida!!!

Padre Guillermo Marcó





¿Qué es renovarse?

1 12 2008

construccioniglesiavieja2 Sería presuntuoso de mi parte responder con un listado de proposiciones, pero algo uno puede intuir y aprehender de la propia experiencia y la ajena.

En mis épocas de estudiante de arquitectura, siempre me llamó la atención las etapas por las que pasan las cosas materiales. Cuando algo está de moda, todo el mundo lo desea. Un pensador judío, decía que cuando algo llega a ser moda es porque alcanzó el preludio de la muerte, nada más cierto, al poco tiempo- lo que era novedoso- se volvió viejo y para los amantes de la moda se volverá desagradable y desechable. Sin embargo si las cosas logran sobrevivir al paso del tiempo, van siendo apreciadas otra vez porque han llegado a ser “antiguas”, cuando algo pasó por el desprecio de ser viejo y lo supera, puede volverá a ser valorado. Sin embargo se lo traerá a convivir con otras cosas, se lo adaptará se lo combinará con cosas nuevas.

¿Será este criterio aplicable a las Instituciones y comunidades de fe como la Iglesia Católica? Yo creo que sí. Cuando el Papa Juan XXIII convocó a los periodistas para anunciarles el comienzo del Concilio Vaticano II, no hizo grandes discursos, frente a la pregunta sobre el porqué de aquella convocatoria abrió una ventana del salón en donde se encontraban: “necesitamos renovar el aire” dijo. Quiso renovar el aire de La Iglesia y vaya si lo hizo. ¿Habremos hecho nosotros lo suficiente, o frente al resfrío que nos provocaron algunas corrientes cerramos la ventana y bajamos la cortina?

No todo lo nuevo, lo que está de moda es maravilloso, tampoco todo tiempo pasado fue mejor. El tema es como preservar lo valioso de la tradición sin traicionarla, pero sin caer en la tentación de anquilosarla. Tradición viene del verbo latino “tradere” que significa “entregar”. Cada generación le entrega a la siguiente el modo en que ha vivido la fe, le entrega lo inmutable del mensaje revelado, pero también “los modos” en que los ha vivido y como a partir de esa vivencia ese depósito se ha enriquecido.

Muchas personas le reclaman a la Iglesia que se modernice. En muchas cosas podríamos hacerlo o al menos plantear la discusión: el celibato es una ley de la Iglesia; la liturgia podría ser más participativa; las formas de anunciar el mensaje pueden adaptarse a las nuevas tecnologías y los nuevos lenguajes. Pero lo que pertenece al núcleo profundo del mensaje, las enseñanzas morales que de allí se derivan, no debe traicionarse. La Iglesia no puede por seguir las opiniones de moda, promover, el divorcio, las uniones gay, la ordenación deiglesiamoderna mujeres como lo ha hecho la Iglesia Anglicana

En el consejo mundial de aquella Iglesia, un pastor del áfrica les decía a los ingleses: “nosotros hace 100 años vivíamos la homosexualidad y la poligamia. Vinieron los misioneros y nos dijeron que eso desagradaba a Dios –como lo dice el Apóstol Pablo en la carta a los Romanos- Dijeron que si queríamos salvarnos deberíamos vivir de otro modo. ¿Ahora 100 años después vienen ustedes mismos a proponernos los matrimonios y la ordenación sacerdotal para homosexuales?”

Hay cosas que no se pueden cambiar sin traicionar las escrituras, otras por el contrario no se las debería defender como sagradas cuando fueron fruto de la costumbre y del análisis coyuntural de alguna época. Al fin y al cabo renovarse no es contradecirse.

Pbro. Guillermo Marcó





Explora en la cultura

6 11 2008

Publicado en el diario  LA NACION el 05/11/2008

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A mediados de octubre fui invitado a participar de Wemedia, un foro sobre nuevas tecnologías. Me resultó interesante el subtítulo: Explorá en la cultura . En mi experiencia personal, diría que fue bucear en la cultura contemporánea, pero sin tanques de oxígeno; es decir, sumergirme para quedar sin aire ante el abismo de la ignorancia. La mayoría de los expositores nos advirtieron que estamos presenciando un cambio abrupto en la cultura y un salto al vacío, una aventura cuya dificultad mayor es poder entender lo que viene; en algunos casos, lo que ya está.

Si creen que deliro, como también lo hicieron algunos expositores, comenzaré haciendo memoria. Mi abuela materna nació en 1897, yo crecí escuchando sus cuentos de cuando era chica; ella vivía en la esquina de Cerrito y Juncal, la luz era de gas, se trasladaban en coche de caballos y, en el fondo de la casa, tenían caballerizas. Le tocó ver los cambios que se produjeron con la luz eléctrica, la radio, el auto y el teléfono. Recuerdo estar viendo con ella la televisión (en blanco y negro y sin control remoto) cuando el hombre llegó a la Luna. Se levantó y se fue porque no podía creerlo.

Con mis 48 años, recuerdo mi sorpresa ante el primer teléfono celular, que tenía el tamaño de una caja de zapatos; además, sólo servía para hablar por teléfono, carecía de jueguitos, Internet, música, agenda, cámara de fotos y otros amenties que tienen nuestros minúsculos aparatos de hoy.

Ahora no sólo tenemos Internet, sino la Web 2.0, que implica que los usuarios no sólo bajan información, sino que se convierten en creadores activos, debaten en diversos foros, intercambian información, fotos y conocimiento.

Los niños y los jóvenes tienen algo que enseñarnos a los adultos, ellos son “nativos digitales”, nosotros meros inmigrantes, suplicándoles que tengan la paciencia de enseñarnos cuando sentimos perplejidad frente al control remoto del televisor, que quedó inutilizable por alguna función desconocida. Ellos manejan cualquier dispositivo con la mayor facilidad.

Es decir, que me atrevo a incluirme en otra categoría sociológica novedosa: soy info-pobre. Frente a un futuro hiperconectado, no quiero quedarme afuera de estos medios novedosos y útiles, pero los de mi generación y más allá necesitamos de los más jóvenes para que nos enseñen.

El tema es no sentirnos superados mientras nos aferramos a nuestro teléfono de siempre, porque a “este lo entiendo”, (el mío me lo retiró la compañía porque no tenía chip, y pronto iba a quedar desactivado). Podrán decirme que lo mío es una frivolidad, que hay gente que no tiene celular. En el Chaco, en la colonia La Matanza, donde misiono cada año, en medio de la nada, donde escasea el agua y la comida, todos tienen celular, algunos incluso carecen de luz eléctrica y lo cargan en la escuela. Es vital para mantenerse comunicado, ellos me envían mensajes de texto, que contesto con dos dedos, mientras los chicos casi sin mirar el teléfono envían tres simultáneos.

Otro de los disertantes nos decía: “El que se enoja pierde” y nos exhortaba a ser “aprendices permanentes” y a no “banalizar lo nuevo”.

Hoy se crean softwares compartidos. Un claro ejemplo es Linux, una sociedad libre necesita software libre. Necesita la libertad para inspeccionar el software , aprender de él y modificarlo de acuerdo a sus necesidades.

Las computadoras se usan para compartir ideas, cultura e información. Sin estas libertades sobre el software , estamos en riesgo de perder el control sobre lo que compartimos. Se juntaron gratuitamente para crear una alternativa al sistema operativo de Windows, contribuyeron para eso 60.000 programadores. De haber tenido que financiar el proyecto, hubiese implicado 8.000.000 de dólares. El poder está entonces en compartir.

Se han creado también redes sociales de voluntariado y otras para conocer o encontrar personas. Estamos frente a la democratización de la información.

El otro costando, por demás apasionante también, es saber descubrir lo que no cambia. Podemos encandilarnos con la tecnología y los jóvenes pensar que lo saben todo, porque lo pueden buscar en Google; pero nada reemplazará el conocimiento como lugar de síntesis que se da en la mente humana.

Hace poco me contaban la anécdota de un venerable profesor universitario, a quien le sobra sabiduría y conocimiento, que se negaba a que sus alumnos lo evaluaran. Cuando recibía los resultados de dicha encuesta, la rompía frente a los alumnos sin mirarla, y mientras lo hacía, les decía: “Según las encuestas, ustedes no llegan a tener más que un pobre vocabulario de 800 palabras, insuficiente para comprender un texto, me entregan exámenes con pésima caligrafía, es decir apenas saben escribir, no tienen rigor para estudiar ni para expresarse en un oral y todavía pretenden evaluarme?” Es verdad, no todo lo que brilla es oro. Las tecnologías son medios; la democratización del conocimiento necesita ser sopesada y evaluada, no todos son capaces de ponerse en pie de igualdad a la hora del saber, pero si los que saben son capaces de adaptarse y usar los beneficios de estas armas poderosas, sin duda los resultados serán excelentes.

Creo que también será interesante explorar las nuevas posibilidades tecnológicas a la hora de pensar nuestra acción eclesial: si San Pablo fue al areópago de Atenas a predicar el evangelio, hoy son los chats, los blogs y las redes, son Wikipendia y Facebook los lugares donde la gente se interrelaciona, donde es importante estar, sabiendo que nada reemplazará el trato y el conocimiento personal.

Si Dios está en todas partes, no permanecerá ausente en la Web 2.0.

El autor es sacerdote.





el dia del estudiante

21 09 2008

Cada 21 de septiembre junto con el día de la primavera se festeja el día del estudiante, la fecha también coincide con el aniversario de la muerte de uno de los más grandes científicos que tuvo la Argentina.. El mismo día en el año 1971, muere el notable médico, biólogo y fisiólogo Bernardo A. Houssay, Premio Nóbel de medicina (1947) y doctor honoris causa de la Facultad de Medicina de la Universidad de París. Nació en Buenos Aires el 10 de abril de 1887.

En el discurso inaugural de su cátedra en 1958, el mismo hace un recorrido por su historia:

Ingresé a esta casa en 1901, con 14 años de edad; farmacéutico en 1904, a los 17 años, terminé los estudios médicos en 1910 y la tesis en 1911. Desde 1910, a los 23 años, fui profesor de Fisiología en la Facultad de Veterinaria y desde 1919 en esta Facultad. Me adiestré primero en química y en histología normal y patológica y luego, hace 50 años, comencé a trabajar en Fisiología como ayudante, por concurso, en esta Facultad. Lo hice al principio con dedicación parcial, pues fui Jefe de la Sección de Endocrinología y Patología Experimental del Instituto Bacteriológico, de 1915 a 1918, así como en el Hospital Alvear fui médico desde 1911 y Jefe de un Servicio de Medicina desde 1913 a 1917.”Aunque me entusiasmaban la Clínica y la Fisiología, decidí concentrarme en una sola actividad y elegí la Fisiología, porque creí que así sería más útil a mi país y cumpliría mejor mi vocación personal por las investigaciones en el campo de las ciencias naturales”. Y continua diciendo: “He sido profesor durante 42 años, sin faltar prácticamente nunca a las clases o exámenes. Desde 1920 fui profesor de dedicación integral (fulltime) y exigí que el reglamento estableciera que ese puesto fuera incompatible con cualquier otro. Fui, creo, el primer full-time en nuestras universidades, pero una de mis satisfacciones más grande fue ver que aparecieron otros en esta Facultad, en otras de nuestro país y varias de Sudamérica y que hoy el principio está reconocido definitivamente como una de las bases indispensables del progreso de la docencia e investigación”.

 El Doctor Houssay fue el creador del Conicet y `por lo tanto unos de los pioneros en el avance de la investigación en forma sistemática. En la celebración del día del estudiante, creo que es bueno recordarle a los jóvenes que cada días veo transitar la Plaza que lleva su nombre y en donde está la Parroquia Universitaria de San Lucas, que este estudiante del pasado, que llegó a ser un excelente profesional y premio Nobel, no es solo un nombre olvidado o un busto de bronce pintarrajeado con irreverente falta de respeto. Fue un ser de carne y hueso que soñó con una Argentina grande y se desvivió por construirla, con esfuerzo, sacrificio y abnegación.

Podría pensarse que vivió en otra época más fácil o que  económicamente tuvo el camino allanado, pero no fue así, según el mismo lo relata:

“Desde los 13 años de edad, con autorización de mi padre, decidí bastarme a mi mismo, lo que me costó bastantes esfuerzos. Pude proseguir los estudios gracias a las exenciones de derechos universitarios y a los puestos que gané por concurso de notas o selección, a los que se me llamó a desempeñar. Nunca usé de influencias ni las admití en cuestiones de nombramiento o de exámenes y jurados”.

Hoy que el problema de la falta de financiamiento educativo está en el tapete, él nos recuerda que antes no era distinto: “Por un raro fenómeno, explicable por mi firme voluntad de tener dedicación exclusiva, durante muchos años casi todos mis ascensos significaron una disminución de mis entradas pecuniarias. Además, al principio, durante varios años tuve que costear con mis exiguos recursos gran parte de los gastos de investigación”.

Sin duda que sin esfuerzo personal no hay posibilidad de aprender, pero como le he escuchado a Santiago Kovaldoff, la argentina no renueva su agenda de problemas. Aquí se debería estar discutiendo el futuro de la educación, los presupuestos para investigación y dedicación exclusiva, para evitar que los profesores se conviertan en  seres mendicantes y agotados de peregrinar por tanta cátedra para sobrevivir con un salario de miseria, mientras otros trabajadores  menos calificados consiguen permanentes mejoras salariales.

Por otra parte los estudiantes de las Universidades deberían redoblar sus esfuerzos académicos para volver a hacer de este país un lugar donde prosperar y desarrollarse.

Tendremos futuro si somos capaces de invertir en conocimiento, los presupuestos para educación no son un gasto, son inversión.

 Como lo viene haciendo la India, que es el país con mayor cantidad de becarios en el extranjero, que regresan para contribuir en la superación de sus males endémicos. Solo así con un destino ordenado y con esfuerzo inteligente será posible solucionar nuestros problemas y dejar atrás la vergonzante pobreza de tantos argentinos.

 

           Presbítero Guillermo Marcó

Director del servicio de Pastoral Universitaria

         Arzobispado de Buenos Aires

 

 

 





el dialogo interreligioso, Editorial del diario “LA NACION”

21 09 2008

Un ejemplo por seguir

Domingo 21 de setiembre de 2008 | Publicado en edición impresa

No hay en el mundo muchos ejemplos de convivencia y de integración cultural comparables al que han brindado en nuestro país, en los últimos años, el sacerdote católico Guillermo Marcó, el rabino Daniel Goldman y el dirigente islámico Omar Abboud. Los tres se conocieron en la década del 90 y se dedicaron a interiorizarse sobre sus respectivas experiencias en el campo pastoral y social. Con ese fin constituyeron el Instituto del Diálogo Interreligioso, a través del cual cumplieron una valiosísima tarea de intercambio y aproximación entre las tres grandes ramas del tronco monoteísta universal: el cristianismo, el judaísmo y el islamismo.

En estos días, se les ha otorgado el premio Konex, en la categoría “dirigentes comunitarios”, distinción altamente merecida, sin duda, pues la labor de diálogo que Marcó, Goldman y Abboud han sabido llevar adelante constituye un exponente admirable de sabiduría y de aptitud para conocer y comprender las oposiciones y los prejuicios que separaron, a lo largo de los siglos, a los hijos de estas entrañables religiones de proyección universal. Todo ello en el contexto de una firme voluntad por contribuir a la dignificación y a la elevación de la sociedad universal.

Lo que merece destacarse de estos tres hombres de fe particularmente lúcidos es que nunca exacerbaron las diferencias ni las barreras que la tradición histórica les imponía, sino que concentraron todo el esfuerzo en analizar lo que tenían en común, y las coincidencias de pensamiento y de lenguaje que iban descubriendo a medida que profundizaban el diálogo y el mutuo conocimiento. Sabían, sin duda, que la primera señal de aproximación entre sus disímiles concepciones religiosas tenía que provenir del profundo respeto que cada uno de ellos fuera capaz de observar frente a la tradición de los otros dos, frente a la sabiduría o la belleza de sus símbolos, y frente a su particular manera de formular el misterio que está en la base de su mensaje religioso.

Las visiones y las experiencias que se obtuvieron como resultado de ese trabajo de interrelación están contenidas en un libro, titulado Todos bajo un mismo cielo , en el cual los tres dirigentes dialogan sobre algunas de las cuestiones esenciales de la fe y del mundo de hoy. Es un libro apasionante, que explora los caminos coincidentes que católicos, judíos y musulmanes transitan día tras día, más allá de sus naturales diferencias, en su búsqueda de la verdad y en su esfuerzo por interpretar y transmitir la palabra de Dios, en el contexto de un común esfuerzo por aportar los más altos valores a la civilización universal.

No se puede ignorar que la Argentina, debido a lo que significó históricamente el fenómeno inmigratorio, cuenta con una larga tradición de tolerancia y de pacífica convivencia entre las diferentes comunidades étnicas y religiosas. El diálogo que Marcó, Goldman y Abboud han impulsado reviste especial importancia porque pone de manifiesto un valor que poseemos los argentinos y que, por el contrario, en otras latitudes suele ser motivo de enemistades y de asperezas, cuando no de violencias difíciles de superar.

Una de las iniciativas que realiza el Instituto del Diálogo Interreligioso, junto con la Asociación Cristiana de Jóvenes, es la que corresponde al proyecto “Promesas con futuro”, en el cual alumnos de cuarto grado de colegios católicos, judíos, evangélicos y musulmanes, y de escuelas laicas del Estado juran la bandera nacional en ceremonias conjuntas. Previamente se desarrollan actividades en las que conviven los dirigentes educativos, los docentes y los propios chicos. Esas tareas en común permiten reconocer aquellas diferencias que a todos nos enriquecen y aquellos rasgos que compartimos y que determinan que nos sintamos iguales.

El actual proceso de globalización tiende a homogeneizar los modelos humanos y a desconocer la riqueza que proviene de las culturas diferentes. En ese marco, merece un especial reconocimiento cuanto contribuya a la conservación y a la valoración de la diversidad cultural o religiosa.

La idea de cohesión, imprescindible para la existencia de cualquier comunidad nacional, no puede prescindir del diálogo. Las sociedades que dialogan y que asumen sus diferencias internas crean herramientas espirituales de insustituible valor para el futuro. Es fundamental que los argentinos encaremos esta clase de experiencias y nos miremos a nosotros mismos en este momento histórico en que nos cercamos a la celebración del Bicentenario de nuestro nacimiento como sociedad independiente.





Bloque en C5N sobre inmigrantes

29 09 2008





Invertir en algo seguro

1 10 2008

Crece la incertidumbre en Wall Stret y en el resto del mundo por la crisis financiera. Este mundo virtual tenía dos pilares, el primero basado en la trayectoria de sus instituciones, Lehman Brothers, tenia más de 150 años de existencia; el segundo basado en la confianza.

El sistema bancario tuvo su origen en el medioevo, los caballeros Templarios comenzaron como un pequeño grupo militar en Jerusalén, cuyo objetivo era proteger a los peregrinos que visitaban Palestina luego de la Primera Cruzada. Como los caminos eran muy peligrosos, uno podía depositar sus piezas de oro en cualquier castillo de los Temples de Europa y allí le extendían una letra de cambio, es decir un papel que no podía ser robado y se podía cobrar en el lugar de destino. Con el correr de los años lograron concretar un sistema de envío de dinero y suministros desde Europa a Palestina. Desarrollaron un eficiente método bancario con el que se ganaron la confianza de la nobleza y los reyes. Así erigieron una enorme fortuna y quedaron rodeados de deudores en muchos casos quebrados y sin posibilidad de devolver lo que habían pedido. Pero en 1307 uno de sus deudores, era el rey Felipe IV de Francia, presentó calumnias ante el Papa que creyó la historia y se puso de su lado, detuvieron al gran maestre francés, Jacques de Molay y a sus principales lugartenientes, todos acusados de sacrílegos y de mantener relaciones con Satanás. La mayoría de los apresados fueron quemados en la hoguera bajo tortura; poco después, el Papa suprimió la orden templaria y sus propiedades fueron asignadas a sus principales rivales, los Caballeros Hospitalarios, aunque la mayor parte quedó en manos del rey francés y de su colega inglés, Eduardo II.
En este caso en lugar de liquidar la deuda, los deudores decidieron liquidar a los acreedores. Allí hubo una pugna de poder y dinero.

Jesús dice en el evangelio: “Hijos, cuán difícil es entrar en el Reino de Dios para los que confían en las riquezas. Más fácil es que pase un camello por ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios” (Mc 10, 24). O aquella otra frase: “No podéis servir a Dios y a al dinero” (Mt 6, 24; Lc 16, 13). La avaricia, término que indica esta contradicción, viene del término avaritiam, y éste, a su vez, del verbo latino avere, que significa “desear algo con ansia”. “Avaricia”, pues, implica padecer un afán desordenado de poseer y adquirir riquezas y/o bienes para atesorarlos; es uno de los siete pecados capitales.

Desde que el mundo es mundo el hombre ha anhelado poseer, el deseo es el motor que lo tracciona. Este deseo es legítimo en la medida que busca una mejora en la calidad de vida. Hay que recordar que sin capital no hay trabajo. Otra cosa es la ambición desmedida basada en la especulación atrevida que ha puesto en riesgo la economía mundial, con una impresionante cuota de irresponsabilidad.

Por suerte para los que hemos decidido apostar a las inversiones en el reino de Dios las cotizaciones no han sufrido modificación, ha sido bueno su consejo: “No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. (Mt. 6.20)